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El verdadero riesgo del éxito no es fracasar, es perderte

De la tinta de Renata Roa.

Woman in office with books, notes, and motivation quotes on the wall; urban skyline view.

De la tinta de Renata Roa.

IA.

Conozco a una directora, brillante, carismática, de esas que entran a una sala y la gravedad cambia, que en tres años pasó de liderar ocho personas a dirigir cuatrocientas. Los resultados eran impecables. Y en algún punto del camino, sin que nadie lo dijera en voz alta, dejó de preguntar. Dejó de dudar porque dejaron de haber cuestionamientos. Y aunque eso podría sonar como algo bueno, en realidad hay una parte oscura que puede ser peligrosa.

Cuando me lo contó, lo que más me impactó no fue el ascenso. Fue la última frase:


Llegué a donde quería llegar y no me reconocí ahí.

Y ahí, una vez más, comprobé algo que llevo años viendo en salas de juntas, en sesiones de coaching y en conversaciones que empiezan con:

Entre tú y yo": el éxito, igual que el poder y el dinero, no te cambia, te expone y amplifica.

Lo vemos en grande. Elon Musk construyó Tesla y SpaceX desde una visión que cambió industrias enteras, pero en algún punto su ecosistema dejó de producirle retroalimentación honesta. Cuando eres el hombre más rico del mundo en una red social que además te pertenece, ¿quién se atreve a decirte que estás equivocado? Adam Neumann llevó a WeWork a valuarse en 47 mil millones de dólares sobre una narrativa que contagiaba a todos... menos a la realidad. Y Sam Altman, el CEO de OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, nos está mostrando en tiempo real el rumbo tan dudoso que puede tomar una empresa cuando nadie le dice que no a quien la conduce.

Person speaking at the 67th International Astronautical Congress event. Elon MuskCuartoscuro.

El poder no introduce los vacíos, los amplifica. Amplifica las inseguridades no resueltas, las necesidades de validación que nunca se trabajaron, la prisa de quien siente que tiene que demostrar algo. Y cuando eso ocurre, las decisiones se toman desde el ego, desde la urgencia, desde el lugar donde uno reacciona en lugar de responder.

No necesitas dirigir una empresa global para que esto te pase. Pasa cuando te empieza a ir bien y dejas de escuchar. Pasa cuando vives queriendo más sin preguntar para qué lo estás haciendo.

Por eso uso tres filtros, conmigo y con quienes acompaño: ¿Estoy viendo lo que es, o lo que quiero ver? ¿Estoy decidiendo desde impacto o desde necesidad de validación? ¿Desde qué estado emocional estoy liderando esto?

El mundo tiene suficientes personas exitosas que se perdieron en el camino. Lo que hace falta son personas que puedan sostener el éxito sin que el éxito las consuma. Ese trabajo empieza ahora. Cuando todo va bien. Cuando todavía puedes elegir.

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