En Francia, la noche del 4 al 5 de octubre, fue robada la cubierta de El Apocalipsis, una edición especial de la obra bíblica cuya portada fue diseñada y esculpida por Salvador Dalí. La pieza se encontraba en el Centro de Arte Contemporáneo de Issoire, en la región de Auvernia, en Francia.
Y no estamos hablando precisamente de un libro cualquiera, sino de la edición que fue creada en 1958 por el editor Joseph Forêt, quien reunió a distintos artistas alrededor del Apocalipsis de San Juan, y en esta edición Dalí se encargó de una de las partes más llamativas del proyecto: una cubierta de bronce, decorada con oro, piedras preciosas y conchas marinas.
El resultado es una pieza monumental, pues el libro completo pesa alrededor de 210 kilos y solamente su cubierta alcanza unos 150 kilos, es por eso que resulta difícil no preguntarse cómo pudo desaparecer una obra de semejante tamaño y peso de un espacio dedicado a conservar y mostrar arte.
La historia de este ejemplar también es particular. Durante años recorrió diferentes exposiciones internacionales y llegó a ser considerado el libro más caro del mundo. En 2003 fue adquirido por el restaurador francés Christian Karoutzos, quien posteriormente lo llevó al Centro de Arte Contemporáneo de Issoire.
Ahora, la pieza está desaparecida y las autoridades francesas ya investigan el caso.
Cuando los museos también se convierten en blanco
El robo de El Apocalipsis llega, además, en un momento incómodo para Francia, pues resulta que durante este año se han registrado distintos robos que tienen como escenario museos y espacios dedicados a la conservación del patrimonio. En julio, por ejemplo, fue sustraído un antiguo torque de oro del Museo del País Châtillonnais, mientras que en septiembre, cuatro pinturas de Pierre-Auguste Renoir fueron robadas del Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer, de las que se recuperaron dos obras; pero estos no son casos aislados pues se suman al enorme impacto que provocó el robo de joyas históricas del Museo del Louvre en 2025.
La sucesión de incidentes ha obligado incluso al Ministerio de Cultura francés a reforzar sus medidas de seguridad en museos y otros espacios donde se conservan bienes culturales. Y aquí aparece una pregunta que cada nuevo robo vuelve a poner sobre la mesa: ¿qué tan preparados están realmente los museos franceses para proteger sus colecciones? Porque el problema no termina en el valor económico de una obra. Cuando desaparece una pieza como la creada por Dalí, también desaparece, al menos temporalmente, una parte de la historia del arte.
Y en este caso se trata, además, de un objeto muy particular, dado que el Apocalipsis no es solamente un libro ilustrado: es una pieza en la que convergen arte, literatura, escultura y diseño editorial. La cubierta de Dalí fue concebida como parte esencial de ese conjunto.
Mientras las autoridades intentan descubrir quién se llevó la obra y, sobre todo, dónde está, queda una preocupación más amplia para las instituciones culturales francesas ya que los museos guardan objetos que muchas veces son imposibles de reemplazar. La pregunta es si sus sistemas de seguridad están preparados para protegerlos con la misma importancia con la que el mundo los contempla.














Se acerca el Día de Muertos en México y las familias esperan el pan más rico Canva.
Pan de muerto y sabores Canva.
El Día de Muertos es una celebración que muchos esperan