En las últimas semanas, cientos de habitantes de la Ciudad de México han expresado su desconcierto en redes sociales tras notar la presencia masiva de diminutos insectos oscuros que caen de los árboles, se posan sobre la ropa o molestan al caminar por parques y avenidas arboladas. Estos organismos, conocidos científicamente como trips, han generado dudas sobre su origen, comportamiento y los riesgos reales que implican para la salud humana tras reportes de molestias al aire libre.
De acuerdo con especialistas en entomología, los trips son insectos sumamente pequeños —con un tamaño que oscila entre 1 y 2 milímetros— pertenecientes al orden Thysanoptera. Su coloración varía desde tonos amarillos y cafés hasta negros, y se caracterizan por tener un cuerpo alargado y pequeñas alas con flecos. Su hábitat natural se encuentra en la vegetación, ya que se alimentan de la savia y los fluidos de flores, hortalizas y hojas de diversos árboles urbanos.
¿Por qué hay tantos trips en la CDMX y de dónde salen?
La proliferación y aparición repentina de estos ejemplares en diferentes zonas de la capital no responde a una emergencia sanitaria oficial, sino a factores principalmente ambientales y climáticos. Especialistas señalan que las recientes fluctuaciones de temperatura, combinadas con periodos de lluvia y rachas fuertes de viento, favorecen su reproducción masiva y facilitan que las corrientes de aire los arrastren desde las áreas verdes hacia las calles, banquetas y espacios públicos de la ciudad.
Al ser tan livianos y numerosos, es común que terminen dispersándose en la ropa de los transeúntes o ingresando a los hogares cercanos a zonas arboladas, lo que incrementa la percepción de una invasión generalizada en diversos puntos de la capital del país.
¿Los trips pican a los humanos y transmiten enfermedades?
Una de las mayores inquietudes entre la ciudadanía es si estos bichos representan un riesgo médico. Los expertos aclaran que los trips no se alimentan de sangre ni buscan atacar activamente a las personas; sin embargo, al entrar en contacto con la piel humana por accidente, pueden llegar a morder o picar como un mecanismo de defensa o irritación superficial. Esto suele provocar comezón leve, enrojecimiento o pequeñas pápulas rosadas que desaparecen alos pocos días.
Asimismo, si llegan a introducirse en los ojos, su presencia física causa ardor y molestia inmediata. Ante esto, se recomienda no frotar la zona afectada para evitar lesiones mayores, lavar con abundante agua limpia o solución salina, y sacudir la ropa en caso de tener insectos adheridos.
Las autoridades ambientales y de salud recalcan que, aunque resultan incómodos durante los recorridos al aire libre, no se les considera vectores de transmisión de enfermedades para los seres humanos, por lo que basta con mantener medidas básicas de higiene personal.














El otoño marca el inicio de días más cortos en México.Pixabay-
Las tardes tendrán cada vez menos horas de luz durante el otoño.Pixabay.
