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5 de Octubre de 2026

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Las heridas vienen de casa

El columnista Juan Ortega analiza cómo los casos de corrupción y las dudas sobre el entorno de la 4T podrían erosionar la confianza que le dio legitimidad.

Smiling man in a suit with folded arms beside opinion column text on textured background.

Juan Ortega, columnista de Tele Urban

Tele Urban

La Cuarta Transformación puede sobrevivir a una oposición débil. Lo que podría destruirla es la contradicción entre lo que predica y lo que tolera dentro de sus propias filas.

Esa es mi hipótesis: quienes podrían infligirle una herida mortal al movimiento no son necesariamente sus rivales políticos, sino sus integrantes, sus operadores y aquellos que utilizan su cercanía con el poder como credencial.


La muerte de la que hablo es política: perder la confianza que convirtió una promesa de honestidad en un mandato para gobernar.

Porque la 4T hizo de la lucha contra la corrupción su principal argumento de legitimidad. Por eso, los casos que alcanzan a su entorno no son una incomodidad secundaria. Golpean el centro de su identidad.

Amílcar Olán, los hijos de Andrés Manuel López Obrador, los hermanos Farías Laguna, sobrinos políticos del exsecretario de Marina Rafael Ojeda Durán, Segalmex, el entorno de Adán Augusto López, Rubén Rocha Moya.

Los nombres no integran, por sí solos, una misma organización delictiva. Tampoco tienen la misma situación judicial. Pero juntos permiten formular una pregunta: ¿qué tan eficaces fueron los controles cuando los señalamientos comenzaron a acercarse a las personas de confianza del poder?

Amílcar Olán representa una de las heridas más sensibles. Investigaciones periodísticas lo han señalado por presuntos beneficios en contratos públicos y por sus relaciones con Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán. Hay reportajes sobre suministros para obras emblemáticas y señalamientos relacionados con empresas vinculadas al contrabando de combustible. Los hijos del expresidente han rechazado las acusaciones.

Four men standing by a fence, observing something across the street with motorcycles passing. Andrés Manuel López Obrador junto a sus tres hijos mayores José Ramón López Beltrán, Gonzalo Alfonso López Beltrán, y Andrés Manuel López BeltránArchivo Cuartoscuro

La amistad no demuestra tráfico de influencias. Un audio tampoco sustituye un expediente completo. Pero la respuesta institucional debe permitir verificar cómo se adjudicaron los contratos, qué se entregó, cuánto se pagó y quién intervino.

La pregunta no es si los hijos de un presidente pueden tener amigos empresarios. La pregunta es si esa amistad abrió puertas que debían depender de reglas públicas.

Huachicol, otro punto clave

El huachicol fiscal abre otra herida. Es contrabando de combustible y evasión de impuestos mediante maniobras comerciales y aduanales. Una operación de esa naturaleza exige investigar permisos, documentos, intermediarios y posibles complicidades dentro de las instituciones.

Las investigaciones han señalado a Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, sobrinos políticos de Ojeda Durán, quien dirigió la Marina durante el gobierno de López Obrador. Los acusados han negado su participación. La captura reciente de Miguel Ángel Solano Ruiz, conocido como Capitán Sol, muestra que la investigación sigue avanzando.

El parentesco no prueba la responsabilidad del exsecretario. Sí obliga a examinar la cadena de mando: quién sabía, quién recibió alertas, quién debía supervisar y qué hizo.

El prestigio de una institución no reemplaza la fiscalización.

Segalmex ofrece un punto distinto: aquí existe un daño patrimonial reconocido por el propio gobierno. En septiembre de 2024, las autoridades informaron de 2 mil 700 millones de pesos comprobados como daño, 156 denuncias y personas vinculadas a proceso.

El organismo fue creado bajo López Obrador y encabezado inicialmente por Ignacio Ovalle. René Gavira, exdirector administrativo, ha enfrentado procesos. Las responsabilidades penales individuales deben determinarse en tribunales; el fracaso de supervisión exige una explicación política.

Man in a car wearing a black jacket, looking directly at the camera. René Gavira, exdirector administrativo de SegalmexCuartoscuro

Una institución destinada a la seguridad alimentaria terminó asociada con un desfalco. El contraste lastima precisamente porque los recursos tenían una misión social.

Adán Augusto López ocupa otro lugar en esta discusión. Como gobernador de Tabasco nombró a Hernán Bermúdez Requena secretario de Seguridad. Bermúdez fue posteriormente detenido y señalado como presunto dirigente de La Barredora.

Ese caso no acredita que Adán Augusto haya participado en delitos. Pero haber sido responsable del nombramiento obliga a explicar los criterios, los controles y las señales que se atendieron o se ignoraron. Más aún tratándose de quien después fue secretario de Gobernación de López Obrador.

La confianza política puede explicar un nombramiento. Nunca debería eximirlo de revisión.

En Sinaloa, Rubén Rocha Moya, aliado del expresidente, enfrenta acusaciones estadounidenses por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, que rechaza. Existe también una investigación mexicana. Sheinbaum cuestionó su breve intento de regresar a la gubernatura mientras el asunto seguía abierto.

Una acusación extranjera no debe aceptarse como sentencia. Tampoco debe descartarse automáticamente como conspiración. Corresponde exigir pruebas, contrastarlas y comunicar resultados conforme a la ley.

Incluso los casos del entorno familiar que no terminaron en sanciones requieren contarse completos. Pío López Obrador apareció en videos recibiendo efectivo de David León. El INE declaró infundado el procedimiento en 2025 al no acreditar su utilización en favor de Morena. Los hechos grabados corresponden a 2015, antes del gobierno de la 4T; sería incorrecto presentarlos como un delito probado de su sexenio.

La precisión no debilita la crítica. Evita que una exageración sirva de excusa para eludir todo lo demás.

A surprised elderly man with glasses and open mouth, against a dark background. Pío López Obrador, hermano del expresidente Andrés Manuel López ObradorCuartoscuro

¿Qué patrón comparten estos asuntos?

La presencia reiterada del entorno familiar, de colaboradores de confianza y de estructuras administradas por el movimiento. No todos eran íntimos de López Obrador ni todos los hechos ocurrieron en las mismas fechas. La relación es directa en unos casos e institucional en otros.

Eso no demuestra una orden del expresidente ni una conspiración común. Sí cuestiona una forma de ejercer el poder que depositó demasiada confianza en la lealtad y demasiada legitimidad en la honestidad proclamada del líder.

Ser cercano a alguien honesto no vuelve honesta a una persona. Declarar incorruptible a un movimiento tampoco vuelve incorruptibles sus contratos, sus aduanas o sus funcionarios.

Y aquí se agota la respuesta de siempre.

García Luna debe responder por sus delitos. Los gobiernos del PRI y del PAN deben responder por los suyos. Ninguna de esas responsabilidades explica ni absuelve las irregularidades ocurridas bajo gobiernos de Morena.

El pasado sirve para entender el país. Utilizarlo como respuesta automática a las cuentas del presente lo convierte en una coartada.

Sheinbaum enfrenta una decisión que definirá su presidencia: permitir que las investigaciones alcancen a quien deban alcanzar, incluso dentro del entorno que construyó su movimiento.

Woman speaking at podium with Mexican flag, pointing forward. Claudia Sheinbaum, presidenta de MéxicoCuartoscuro

Sería injusto ignorar las detenciones y los procesos impulsados durante su gobierno. Investigar a los propios puede fortalecer a una administración. El daño mayor aparece cuando la ciudadanía percibe que la cercanía política determina quién merece preguntas y quién recibe defensas anticipadas.

La presidenta no tiene que dictar culpabilidades. Tiene que respetar la autonomía de las investigaciones, exigir controles eficaces y evitar que el respaldo político sustituya las conclusiones de las autoridades.

Mi hipótesis no es que la 4T esté condenada a desaparecer. Es que su mayor amenaza interna consiste en normalizar aquello que prometió combatir.

Un movimiento puede conservar votos y perder credibilidad. Puede ganar elecciones mientras vacía de significado su bandera principal.

Sus rivales aprovecharán cada herida. Pero si hubo abuso de recursos, tráfico de influencias o protección de intereses particulares, la responsabilidad será de quienes lo hicieron y de quienes, teniendo obligaciones de vigilancia, fallaron.

La 4T corre el riesgo de sangrar por sus propias heridas. Quienes podrían darle el golpe mortal son aquellos que conviertan la lealtad al movimiento en impunidad.

La herencia explica lo que recibió Sheinbaum. Sus decisiones determinarán de qué será responsable.

Pero a mí nadie me preguntó.

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