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El manifiesto de dos bárbaros del Norte

De la tinta de Antonio Cano.

Collage of a man in a hat, band image, and text about Plastilina Mosh's manifesto.

De la tinta de Antonio Cano.

IA.

Imaginen que es 1997 la música rock en español ha dejado una especie de orfandad que nunca creímos posible. Estaba el pop en español, sí, pero eso no iba a ser suficiente en los siguientes años para quienes nos habíamos acostumbrado a sorpresas musicales verdaderamente buenas a cada rato.

¿Qué venía después?, ¿quiénes llenarían ese hueco?

Era 1997, ese año de los grandes cambios políticos y sociales en un aporreado país que nunca ha dejado de convulsionarse; en junio, hasta el volcán Popocatépetl había lanzado un eructo brutal de ceniza que llegó hasta el D.F. (Así se le decía a la CDMX). Inglaterra exportaba más música que nunca y aunque eran buenos tiempos por eso, algo faltaba en español. En medio de todo eso y de repente, por ahí se cuelan al escenario musical dos bárbaros venidos del norte, de Monterrey para ser exactos, que traían una propuesta extraña y por lo mismo diferente. Pocos o nadie se habrían fijado en ellos de no ser por el lanzamiento de una canción en que la mitad de su éxito era el video de bajo presupuesto que hacen circular por la TV de paga y un poquito por la abierta. Este video tenía el buen tino de “revivir” mediáticamente a una vedette de los años 70 -¿tal vez de los 60?- muy famosa y hasta polémica, a Lyn May. Este clip que parece salido de un sueño con fiebre de 40º y la canción misma, son suficientes para que todo mundo se fije en ellos, esos bárbaros norteños eran Plastilina Mosh y su canción Mr. P-Mosh.


Aquellos bárbaros del norte que usaban en su nombre el del material escolar por excelencia en los jardines de niños se llamaban Jonás González y Alejandro Rosso. En realidad su primera rola importante la habían logrado un año antes (1996) con un incipiente y casi desapercibido debut cuando se mudan al D.F. con una canción, -también rarísima-, Niño Bomba.

Desde este inicio en los transformadores 90 Plastilina Mosh siempre hizo suya una característica: Estaban muy adelantados a su tiempo, por lo mismo, muchos al no entenderlos los rechazaron; otros al quedar sorprendidos por la propuesta, los acogieron. Letras surrealistas, desquiciados y retadores en lo visual, hasta gritones en la expresión cantada y con la particularidad de usar continuamente el spanglish para muchas de sus rolas, pronto logran abrirse camino en un medio cuyos consumidores tenían un hambre brutal por propuestas nuevas y música fresca.

No decepcionaron a nadie.

Para recorrer la trayectoria de Plastilina Mosh necesitaríamos mucho espacio para platicarlo, y no lo tenemos, baste con recordar que a lo largo de su trayectoria a cada disco fueron evolucionando, experimentando y sobre todo superándose a sí mismos. Estoy seguro que ellos mismos eran su única competencia a superar.

En cuanto a lo experimental, en algunos casos fueron de lleno hasta lo electrónico como con Millonaire, extraordinaria canción del disco Tasty + B Sides cuyo video era otro de esos ejemplos de sueño con fiebre de 40º. Un robot gigante cuyo cerebro eran Jonás y Rosso bailando torpemente (aunque el robot lo hacía muy bien), enfundados en raros cascos enfrentan a 5 sexys power rangers que buscarán evitar que destruyan una ciudad. Es un videoclip con muchas referencias al anime japonés. A este video ya se le veía mucho más varo, pero lo más importante fue la creatividad, fue mayor proporcionalmente. Y si la descripción les pareció muy loca como para volver a leerla, mejor vean el video, es una joya:

Cómo siempre pasa, el tiempo hizo lo suyo, después de estar sentados varios años en los cuernos de la luna, Plastilina Mosh fue diluyéndose pero afortunadamente nunca desaparecieron. Ahora en este 2026 los tenemos de vuelta con una propuesta que cuando uno lee el título pensaría que es algo muy transgresor en lo religioso pero más bien es una especie de manifiesto del mevalemadres originado en la edad: Cínicos, Pecadores y Blasfemos.

¿De qué va la rola Cínicos, Pecadores y Blasfemos?, bueno, insisto en que es un manifiesto de esos hombres cuya edad ha superado el 4º e incluso que han llegado al 5º piso. Chavorrucos dirían unos, viejos lesbianos diría aquella escuincla grosera de secundaria viralizada, de señores maduros que le dicen al mundo que luego del aprendizaje que les deja la experiencia, pueden darse el lujo de mandar a chilacas al mundo entero sin importarles las consecuencias, por eso dicen nos convertimos en cínicos, pecadores y blasfemos porque no importa a quién le guste o no este manifiesto, así sea al mismo Dios.

¿Groseros?, sí, sin duda, pero creo que a quienes han superado los 40´s, los Plastilinos les dieron voz con esta rolita que rebosa de verdad.

Dice Jonás en la conferencia de prensa para presentar esta rola: “Somos autodestructivos visualmente”… al decir verdad esa “autodestrucción” más bien los ha construido. Dice Alejandro Rosso, quien dirigió este videoclip, que él no es un ente visual y que aún así se aventó a hacerlo. Al decir verdad el video quedó muy divertido y es un videoclip que no pretende nada más que expresar lo que dice la letra de la canción.

Plastilina Mosh ya no necesita validación, cómo dicen en Cínicos, Pecadores y Blasfemos: “ya no creemos en la gente y en sus métodos”, “la vergüenza la perdimos y aprendimos esquivando las mentiras”, “cuando vayas de subida pórtate chido para que cuando vayas de bajada no te salgan con m…” y así por el estilo.

Hoy son la Plastilina Mosh de siempre pero mejorados con surrealismo en las letras, transgresión en las imágenes y con verdad en esta canción que es un manifiesto.

Me uno sin duda a éste, y nos leemos en el próximo vicio.

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