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29 de Septiembre de 2026

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Dios salve a la reina... y al New Wave

Del punk al synth-pop y el Britpop: Antonio Cano recorre la evolución del New Wave británico y sus ecos en la música actual.

Dios salve a la reina... y al New Wave

Hacia finales de los 70 el Punk Británico, tras escupir toda su rabia en la jeta de la Corona Británica y por la recesión económica, se quedó sin aliento. Casi había agotado sus esquemas y de tanto gritar improperios, éstos dejaron de tener sentido. ¿Qué hacer con los escombros de su propia catástrofe? Fue justo ahí donde se abrió una oportunidad para algo novedoso. En esa grieta social y cultural nació el New Wave Británico, una explosión creativa que cambió las distorsiones aceleradas por sintetizadores pulcros, las chamarras de cuero con estoperoles y peinados parados con kilos de fijador por trajes de corte impecable y peinaditos perfectos.

El nihilismo que al final resultó estéril, cambió por una sensibilidad artística muy pop.


Sin olvidar su origen, el New Wave no sólo se insertó como un nuevo género musical de los 80, conservó esa actitud contestataria pero también fue una postura estética coloreada en neón para ir contra el gris de la Gran Bretaña de Margaret Thatcher.

Pioneros en este nuevo movimiento, Joy Division logran en este corte, Disorder, iniciar el movimiento. En este caso, la banda seguía conservando hasta aquí un inconfundible sonido bien punketo.

Cambiando el sonido y la letra aunque no mucho la imagen, llegaron también los New Romantics con Talking in Your Sleep.

La década de los 80 fue el verdadero laboratorio y plataforma de despegue del New Wave como género. Todo comenzó cuando jóvenes criados en escuelas de arte y clubes nocturnos y hasta originarios de zonas marginadas en Manchester, descubrieron los sintetizadores accesibles y la caja de ritmos. Los New Romantics y el Synth-Pop: Bandas como Duran Duran, Spandau Ballet y Ultravox convirtieron el videoclip en arte cinematográfico y vendieron millones de discos con una mezcla irresistible de glamour y secuencias electrónicas. Mientras tanto, Depeche Mode y Pet Shop Boys perfeccionaron la fórmula del pop sintético con letras melancólicas y melodías pegajosas.

¿Y el Punk?

En realidad, nunca se fue, sólo se mimetizó a la nueva realidad. Bandas como The Cure, Siouxsie and the Banshees y Echo & the Bunnymen aportaron una atmósfera más oscura, demostrando que, aunque la música bailable podía ser profundamente poética, era también tremendamente atormentada.

Fue justamente Duran Duran, quienes aportaron al New Wave una imagen que poco o nada tenía que ver con las referencias originales del Punk, eran los niños bonitos que aportaron al género una esencia más allá de lo sensual, cada rola y videoclip eran elegantemente eróticos. Duran Duran iniciaron por sí mismos algo que dentro del género fue conocido como New Romantic. Para ejemplo, Girls on Film.

Y por otra parte en este recuento del New Wave, sería imposible perderse esta impecable joya de The Smiths, The Boy With The Thorn In His Side de 1986, cuando Morrisey era todavía más o menos soportable.

Pongámonos románticos con Spandau Ballet y True de 1983.

Y llegaron los 90: La mutación hacia el Britpop y el Dance-Rock

Cuando arribaron los 90, la etiqueta New Wave parecía haber caducado formalmente frente a la marejada del grunge norteamericano y la cultura rave. Sin embargo, la semilla ya estaba sembrada y difícilmente iba a dejarse morir. El género no desapareció… se transformó… otra vez.

El Britpop de mediados de los 90 fue, en esencia, el hijo directo del New Wave. Grupos como Blur con álbumes como Parklife o Pulp tomaron prestados el ingenio lírico, la ironía social y las estructuras de sintetizador que caracterizaron a la década anterior.

Esta rola de Blur fue algo de lo más emblemático en cuanto al sonido evolucionado y parido por el New Wave… ¿nuevo new wave?, que mis apreciables dos lectores lo juzguen, lo que sí, el video es simplemente maravilloso. Coffe and Tv, con Blur.

Y llegaron los Gallagher

Ojo, nadie está diciendo que Oasis de los hermanos Noel y Liam Gallagher sea New Wave, pero sí, que ellos fueron parte de esa ola en la que el New Wave se transformó. Lograron llegar a niveles pocas veces vistos en las bandas británicas en cuanto a alcance global con solo dos discos, el Definitely Maybe de 1994 y el (Whats the Story) Morning Glory? De 1997. En su momento tuvieron la osadía autocomplaciente de decirse más grandes que The Beatles pero creo más bien que lograron su propio mérito. Dejemos a los de Liverpool en su nicho. Ahora en este 2026, es un milagro que este par de trogloditas no se hayan matado entre sí y todavía hayan tenido oportunidad de hacer una gira juntos, que incluso, alcanzó a México… claro, nadie está peleado con el dinero.

Supersonic de Oasis. Joya de ejecución musical.

¿Es posible que la llama del Brithis New Wave siga viva en el siglo XXI?

¿Quiénes mantienen viva esa llama?

Haré mención de algunos nuevos y viejos exponentes del género porque llegando a este punto me voy dando cuenta del tamaño del tema y de que traté de atar a un elefante con un estambre. Si me lo permiten podría haber una segunda parte de este género sólo tratando a los nuevos exponentes.

Por lo pronto diremos que actualmente, el legado del Brithis New Wave vive una de sus etapas más vigorosas y no se trata de simple nostalgia retro, sino de una reapropiación consciente de su espíritu crítico y su sonoridad bailable y filosa. Los de hoy son los nietos de aquel New Wave.

Fontaines D.C. abanderan el sonido guitarrero, la declamación poética y la intensidad política que recuerdan a la urgencia de The Fall o Joy Division. Suenan a Punk, suenan a New Wave y son del Siglo XXI. No desmerecen como herederos legítimos del género. I Don´t Belong, de Fontaines D.C.

Yard Act. Más británico, imposible; más New Wave, imposible; más punk, imposible. Yard Act, representan el lado más sarcástico y hablante del género, utilizando ritmos bajos y sintetizadores mínimos con letras afiladas sobre la vida moderna. La esencia misma del Punk, cantar contra lo que encabrona. Esto es 100% Endurance.

White Lies. Han mantenido encendida la llama del synth-pop melancólico y épico durante las últimas dos décadas. There Goes Our Love Again.

El New Wave Británico no fue una moda pasajera, fue una manera de entender la música popular. Por otra parte, cómo diría aquella famosa y antaña frase del 620 AM, fue música que llegó para quedarse. El New Wave comprobó que se puede hacer bailar a las masas sin perder la profundidad, el estilo ni la actitud crítica frente al mundo. Más de cuatro décadas después, sus ecos siguen resonando en cada sintetizador análogo y en cada riff angular que suena en alguna radio despistada por ahí.

Y ya para irnos a hacer algo realmente importante que estar leyendo esto, nos despedimos con algo de Duran Duran, la cumbre del New Romantic, la elegancia, la ambición comercial y la estética glamurosa de los 80 y que siguen sonando hoy. Pressure Off.

Hasta aquí con este panfleto.

Cualquier comentario o sugerencia de temas sobre música u otros vicios, por favor a: antonio@teleurban.tv

Para las mentadas y las críticas luego les paso otro correo.

Hasta el próximo vicio.

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