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8 de Septiembre de 2026

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La importancia de la portada

Escrito por Antonio Cano.

Columna de Antonio Cano

Las portadas de los discos y su importancia, de eso escribe hoy Antonio Cano

Creada por la IA con indicaciones de Tele Urban

Las generaciones recientes, acostumbradas a picar una pantalla con el dedo y obtener digitalmente todo lo que desean -y también lo que no-, nunca sabrán de la importancia y disfrute que alguna vez tuvo el diseño gráfico en la ilustración para la música. De hecho, la demanda para estudiar esta disciplina llegó a ser tan desbordante que pronto se saturó y los diseñadores terminaron como muchos, pujando hasta desfallecer por algo de trabajo.

El Diseño Gráfico es todo un arte, inclusive hasta cuando inició la era digital. Los ordenadores y los programas de diseño lograron que todo fuera más sencillo y rápido para quienes diseñaban, aunque en este punto, el arte del diseño también se enfrentó a su primera limitante: La mayoría de los diseños difícilmente traspasan lo virtual… y así hasta la fecha.


Claro, bajo estas nuevas premisas de la era digital, los ideólogos dirán que así ya no se desperdician tantos recursos en impresiones, que es más barato, que permite más versatilidad y velocidad a la hora de diseñar, que el diseño ya es sólo para el formato vertical de los smartphones y un largo etcétera, ¿y saben qué?, puede que tengan razón. Pero…

Ahora en este humilde espacio para los tres lectores que se lo chutan como manda, haremos un análisis sobre la importancia del diseño de portadas para ilustrar obras musicales.

Ese Importantísimo Cachito de la Música

Todo empezó en los años 30 con una simple idea de un tal Alex Steinweiss, un joven diseñador gráfico de Columbia Records a quien se le ocurrió una idea revolucionaria: Poner ilustraciones coloridas en las fundas. Las ventas se dispararon y así nació una nueva disciplina artística: El Arte de Portada.

Con el tiempo, va desarrollándose de manera paralela la necesidad de mostrar al público comprador de música algo más, que no sólo endulzara sus oídos, sino que también endulzara la pupila. Hacer de esa percepción de un todo, parte de la marca.

Portadas Alex Stenweiss Portadas de Alex SteinweissAntonio Cano

Poco después, en 1948 y con la llegada del disco de vinilo de 12 pulgadas, las fundas para discos encontraron un infinito y perfecto espacio de 30 por 30 centímetros para echar pierna suelta a la imaginación, al simbolismo, al arte, al diseño, y con el tiempo, hasta expresaron manifiestos sociales y posturas políticas. La portada dejó de ser un simple empaque protector para transformarse en la extensión visual del concepto musical.

Smash Hits by Rodgers & Hart Smash Hits by Rodgers & Hart de Alex Steinweiss. 1940Antonio Cano

Con la Gestalt nos hemos topado

El principio fundamental de la Gestalt es: El todo es más que la suma de sus partes. La Gestalt es una corriente de la psicología que recoge como principio básico esta frase, por supuesto es mucho más complejo y tiene tantas derivaciones que no nos alcanzaría el espacio para hablar de lo mínimo, pero, en resumen, se trata del clásico: De la vista nace el amor … -y también el desamor-. En otro nivel de ideas, la Gestalt busca convencer al comprador de cualquier producto a adquirirlo, empezando este convencimiento con el diseño de la etiqueta.

Así pasó con los discos.

Comprar música era un ritual: Se iba a la tienda, se examinaba la carátula, se compraba el disco. Llegando a la guarida se sacaba del sobre e incluso antes de escucharlo, la primera parada era apreciar a detalle la portada y la contraportada. La segunda, podía ser aún más intensa: En el inserto del disco -que a veces hacía la función de bolsa protectora del vinil- se podían leer las letras, ver las fotos, las dedicatorias, los dibujos, todo eso que gráficamente existía en ese material palpable… las posibilidades eran infinitas para quien diseñaba y también para quien esperaba ver todo aquello.

Y finalmente, la tercera parada: Poner el disco y paralelamente recorrer de nuevo todo aquello que ya había conquistado a la vista mientras la aguja recorría los surcos. En resumen, la portada creaba una expectativa emocional antes de que sonara la primera nota.

El famoso Mario Lafontaine, peculiar y folclórico personaje de los medios y del mundo del espectáculo en México, cuenta que él mismo además de manejador de bandas, también fue diseñador de portadas para discos, y tal vez esto no sea sorprendente hasta que se le escucha de primera voz cómo hizo algunas: Cartón, papel, fotos, pegamento, crayolas, colores de madera y cúter.

¿La música hizo a la portada o la portada ayudó a hacer a la música?

Todo mundo ha visto al menos una vez en su vida la portada del Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band, El Sargento Pimienta de The Beatles. Esta portada va más allá de un diseño extravagante, colorido y algo loco, tiene un montón de leyenda y me atrevería a decir que es sin duda la portada más icónica en la historia de la música. Su realización fue artesanal y hasta hubo conflictos de Lennon con los demás por querer incluir personajes controversiales. Cuenta otra leyenda que para invocar a México en aquello que parecía una foto grupal, proponen a Germán Valdés Tin Tán pidiéndole una imagen para insertarla, invitación que él declina y en su lugar envía la de una planta de la Huasteca para incluirla en aquella célebre portada, la planta es la que está junto a Diana Dors (La que se parece a Marilyn).

Sgt Pepper Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de The Beatles. 1967.Antonio Cano

Podríamos irnos de corrido evocando portadas de todos los géneros, nos desgranaríamos prolongadamente y aún así no terminaríamos de citar los cientos o miles de portadas tan célebres como éstas:

Nevermind Nevermind de Nirvana 1991Antonio Cano

The Clash-sandinista Sandinista de The Clash. 1980.Antonio Cano




Romance de Luis Miguel Romance de Luis Miguel. 1991Antonio Cano

 Aladdin Sane Aladdin Sane de David Bowie. 1973.Antonio Cano

Un experimento cuántico

Antes de cerrar quisiera evocar un experimento por demás interesante que echa mano de portada, arte para CD, cuento en versión impresa y digital, y música en streaming. Se trata de Aire de Realidad, un cuento escrito por Rafael González, el Señor González, ex Botellita de Jerez, quien en un ejercicio cuentístico relata en una historieta algo que mezcla música, futurismo sci fi, protesta contra la industria y casi una autobiografía. Este cuento es ilustrado por Ángel Flores Guerra y aunque no incluye CD físico, sí integra un diseño de arte como para una caja de CD. A su vez, la historieta lleva mediante un QR a la música y al audiolibro en Handcamp. Esto se vuelve una ingeniosa mezcla de recursos que rompen el espacio y el tiempo.

Aire de Realidad Aire de realidad de Sr. GonzálezAntonio Cano

El cambio de época: de la funda de cartón al píxel en pantalla

Hoy, la industria musical funciona bajo las reglas del streaming. Las plataformas digitales han democratizado el acceso a millones de canciones instantáneamente, pero también han reducido ese lienzo histórico de 30X30 centímetros a un diminuto cuadrado de unos pocos milímetros en la pantalla de un teléfono móvil que omite detalles y que hace desmerer a cualquier trabajo de diseño.

Esta miniaturización transformó radicalmente el diseño gráfico musical, lo más triste, muchos de estos diseños ya son autoría de ese ente al que estamos confiándole peligrosamente todo detalle de nuestras vidas, la IA.

  • Minimalismo directo: Las tipografías pequeñas y los detalles complejos han dado paso a contrastes altos, rostros en primer plano o símbolos geométricos legibles a simple vista. El camino fácil en el diseño, pues.
  • Formatos dinámicos: El arte ya no es estrictamente estático; funciones como el Canvas de Spotify convierten las carátulas en bucles de video de pocos segundos (Con IA por supuesto).
  • Identidad de reproducción: La portada ahora debe competir contra miles de estímulos visuales en un feed infinito para captar la atención en un segundo.

A pesar de esta migración digital, el vinilo, el CD y hasta el cassette viven un resurgimiento histórico. Como coleccionista le puedo decir que es un auténtico deleite encontrar un ejemplar de 20, 30, 40 o hasta 50 años y que tanto caja como inserto estén en buen estado, porque es volver a deleitar con los ojos, lo que después se deleitará con los oídos. Por otra parte, creo que las nuevas generaciones que han volteado hacia los viejos soportes de música, están descubriendo que más allá del sonido, también se están topando con el placer táctil de poseer una obra de arte visual.

En conclusión, la portada sigue siendo la carta de presentación de un artista, el puente gráfico que conecta la intención del músico con la imaginación del oyente. El soporte ha cambiado de forma, pero la fascinación por ponerle rostro a la música sigue tan viva como en los días de Alex Steinweiss, aunque no cuente con el mismo nivel de calidad artística de expresión netamente humana.

Y usted querido lector, ¿qué portada es su favorita? o mínimo, ¿cuál recuerda?

Lux Rosal\u00eda Lux de Rosalía. 2025.Antonio Cano

Nos leemos en el próximo vicio.

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