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Y de repente, los colores son sinfonía

Escrito por Antonio Cano.

Man in a hat smiles in music-themed room with decorative drum set and notebook.

Man with instruments, embracing music and life's moments.

Creada con IA

Mis queridos dos lectores, esta vez en Tele Urban no visitamos a algún artista ni nos pusimos filosóficos para tirar verborrea sobre algún género musical, no, hoy queremos dar letra a una exposición instigada por una empresa y fundación muy ligada al mundo de la música en este país.

Hermes Music y su fundación, tienen muchos años cumpliendo con lo que reza su slogan, porque amamos la música”, y en ese amor llevan consigo un compromiso con el que han buscado las formas de ayudar a músicos, niños, jóvenes y grupos sociales que difícilmente encontrarían una oportunidad a través de otra instancia. En este afán, el pasado 23 de junio, en el seno del Museo de la Ciudad de México, ése que sostiene su esqueleto sobre una cabeza de Quetzalcóatl en la esquina de El Salvador y Pino Suárez, fue el corte de listón de una de las exhibiciones más bonitas que este colaborador haya visto.


Colorful beaded tuba displayed on a stand with intricate patterns and vibrant designs. MelofónoTomada por Antonio Cano

Sinfonía de Colores

En el patio central, durante los discursos de apertura, estuvieron presentes Juan Córdoba Perches, presidente de Hermes Music; la directora del Museo de la CDMX, Lizbeth Ramírez; funcionarios de Cultura de la CDMX y artesanos wixárikas quienes fueron parte del proyecto de intervención en estos instrumentos: María Maderas, Marcos Carrillo y Petronilo Carrillo. En su intervención, Perches dijo que “Lo más importante de esta exposición de arte wixárika intervenido con instrumentos musicales, es el hecho de promover nuestros orígenes, hoy representados por cuatro de los artistas que han trabajado en estas piezas”.

Son 30 los instrumentos musicales intervenidos por las manos y el alma del pueblo huichol. Guitarras, violines, violas, una batería, cornos, un arpa, un acordeón, tambores y hasta un bajo eléctrico dejaron de ser sólo instrumentos para convertirse en portadores de una cosmogonía milenaria plasmada en miles de cuentas de chaquira.

Ornate drum kit with intricate designs, labeled "Hermes Music," on display. BateríaTomada por Antonio Cano

Esta muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 30 de agosto, no es un esfuerzo aislado de una simple promoción turística o una iniciativa buenaondita de difusión cultural. Detrás de este despliegue visual se encuentra la labor de la Fundación Hermes Music, encabezada por Juan Córdoba Perches. Al recorrer las tres salas del museo que darán espacio a esta exposición, queda claro que ésta no sólo busca encantar al espectador con su impresionante colorido; el verdadero fondo es visibilizar, respetar y, sobre todo, dignificar el arte indígena de nuestro país, en este caso el del pueblo huichol que ha hecho de las chaquiras, esas cuentitas de colores diminutas, un vehículo de expresión cultural y de veneración a su cosmogonía.

Lo que hace verdaderamente valiosa a la Sinfonía de Colores es el historial que la respalda. No estamos ante un proyecto improvisado de mercadotecnia cultural. Desde hace más de 20 años, la Fundación Hermes Music ha caminado de la mano con las comunidades de la Sierra Madre Occidental, impulsando de manera constante la producción de los creadores huicholes. Al dotar a los artesanos de materiales y abrirles las puertas de recintos culturales de primer nivel, se ha combatido de frente una de las prácticas más injustas del mercado: el regateo y la explotación de su arte sagrado. Se ha luchado por la dignidad del pueblo huichol.

Cada instrumento intervenido representa semanas de guía espiritual y diseño sin bocetos previos, donde el venado azul, el peyote y el águila real cuentan su propia historia del universo.

Beaded drum set with intricate patterns, displayed on a white platform. Batería musical con arteTomada por Antonio Cano

Sin embargo, el compromiso de la fundación dirigida por Perches no se limita al resguardo de las tradiciones originarias. Durante estas más de dos décadas, la organización ha extendido sus brazos hacia diversos sectores sociales en situación de vulnerabilidad. A través de la música y la educación, han desarrollado programas encaminados a rescatar a niños en situación de calle, brindándoles apoyo y un propósito a través del aprendizaje de un instrumento. La música aquí no se ve como un lujo, sino como una herramienta de transformación social y sanación colectiva.

La música es puente y es refugio

El valor de tender estos puentes radica en recordarle a la sociedad que las raíces vivas de México merecen un espacio central en la conversación contemporánea. Al fusionar los instrumentos -herramientas universales de comunicación- con la minuciosidad y detalle del arte huichol, la exposición logra que el espectador literalmente escuche con los ojos.

En el acto estuvieron presentes los músicos Emir Pabón de Grupo Cañaveral y el baterista de Moderatto y Fobia, Elohim Corona, quienes como músicos, perciben y aprecian de otra forma esas herramientas con las que están tan familiarizados. Su sensibilización musical toma otro matiz que les conmueve hasta la médula a causa de la curaduría de los artesanos huicholes.

Man in traditional attire holding a vibrantly decorated trombone. Arte huichol en el Museo de la Ciudad de MéxicoTomada por Antonio Cano

Visitar el Museo de la Ciudad de México antes de que termine agosto es una gran oportunidad para admirar la belleza técnica de estas piezas, pero también funciona como una invitación a reflexionar. Proyectos de largo aliento como el que Juan Córdoba Perches y su equipo han mantenido durante más de 20 años demuestran que las empresas y las fundaciones civiles pueden ser motores reales de cambio social. Sinfonía de Colores es, en esencia, un recordatorio de que la música y el arte comunitario siempre encuentran la forma de rescatar lo más noble de nuestra identidad.

Así que mis valiosos dos lectores de mis vicios, no dejen pasar la oportunidad de visitar el Museo de la Ciudad de México en Pino Suárez 30, Centro Histórico antes del 30 de agosto.

Nos leemos en el próximo vicio.

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