El fondo del océano no es una superficie inmóvil. Bajo el Pacífico nororiental, el volcán Axial Seamount muestra un comportamiento mucho más complejo de lo que se había documentado hasta ahora: extensas coladas de lava, zonas colapsadas y cavidades internas que se deforman con el paso del tiempo.
El análisis fue realizado por el Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI, por sus siglas en inglés), que ha seguido de cerca esta zona volcánica ubicada frente a las costas de Oregón y Washington.
Axial Seamount: un volcán activo en las profundidades del Pacífico
Este sistema volcánico se localiza en la dorsal de Juan de Fuca, una cadena submarina de cientos de kilómetros en el noreste del océano Pacífico. Aunque permanece lejos de la costa, su actividad lo convierte en uno de los puntos más vigilados del fondo marino.
Axial ha registrado decenas de erupciones a lo largo de los últimos siglos y mantiene un historial reciente de actividad que lo posiciona como un laboratorio natural para estudiar volcanismo submarino.
Su estructura incluye una caldera central y dos extensas zonas de fractura por donde el magma asciende y se distribuye, modelando de forma continua el relieve submarino.
Grandes coladas de lava y un relieve que no deja de cambiar
El estudio identificó tres sistemas de flujo volcánico de dimensiones poco comunes, con extensiones que alcanzan decenas de kilómetros cuadrados y espesores que pueden superar los cien metros.
Estas formaciones representan episodios eruptivos de gran magnitud, capaces de modificar amplias superficies del lecho oceánico en relativamente poco tiempo.
Las dataciones sugieren que algunos de estos eventos ocurrieron hace más de mil años, mientras que otros se remontan a decenas de miles de años, lo que evidencia una historia volcánica prolongada y compleja.
Las “lagunas” de lava que se deforman desde el interior
Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es la presencia de cavidades profundas dentro de los flujos de lava, estructuras que no permanecen fijas, sino que se expanden, colapsan y se vacían conforme continúa el movimiento del magma en el subsuelo.
Este comportamiento ocurre cuando la lava sigue circulando bajo una superficie ya solidificada, provocando deformaciones que rompen la corteza y generan hundimientos que pueden conectarse entre sí. El resultado es un sistema interno complejo que conserva la huella de procesos eruptivos sucesivos y del colapso progresivo de la superficie volcánica.

Tecnología submarina para observar lo invisible
Para estudiar este entorno, los científicos utilizaron vehículos autónomos y robots operados a distancia capaces de mapear el fondo marino con una precisión de escala métrica. Estas herramientas permitieron identificar detalles que antes pasaban desapercibidos, como bordes fracturados, canales de drenaje y estructuras internas de antiguos flujos de lava.
El resultado es una reconstrucción detallada de cómo ha evolucionado el volcán a lo largo del tiempo, en una de las zonas más dinámicas del fondo oceánico.
Así que ya lo sabes, más allá del interés geológico, el área también alberga ecosistemas adaptados a condiciones extremas, donde la vida depende de procesos químicos del subsuelo marino, lo que añade otra dimensión al estudio del sistema volcánico.









