Un mensaje militar alemán que llevaba 108 años sin poder ser descifrado finalmente pudo ser interpretado con ayuda de Inteligencia Artificial (IA). El documento fue enviado durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial y contenía información sobre movimientos navales aliados en la zona de Sebastopol, en Crimea.
De acuerdo con el portal Cronista, el mensaje estaba protegido mediante el sistema de cifrado ADFGVX, utilizado por el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. El método combinaba una cuadrícula de seis por seis con una clave que permitía transformar y reorganizar los caracteres del mensaje.
¿Qué decía el mensaje secreto?
Después de reconstruir el mecanismo de cifrado, la inteligencia artificial logró recuperar el contenido de la comunicación.
El mensaje hacía referencia a la llegada de un crucero inglés a Sebastopol y al desplazamiento posterior de un escuadrón aliado. La información pudo compararse con registros históricos de los movimientos de barcos en la zona.

La palabra clave utilizada para descifrarlo fue “TRUPPENVERSCHIEBUNG”, una expresión alemana relacionada con el movimiento o reubicación de tropas.
La IA encontró algo que no cuadraba
Pero el descifrado no cerró completamente el misterio.
El análisis detectó una inconsistencia en las fechas. El mensaje habría sido enviado el 27 de noviembre de 1918, mientras que algunos de los movimientos navales mencionados ya habían ocurrido días antes.
Los registros del HMS Canterbury señalan que el barco llegó a Sebastopol el 24 de noviembre y que un escuadrón aliado arribó el 26. Esto significa que la cronología del mensaje todavía plantea preguntas.
Además, quedó un carácter sin interpretar completamente en una parte del texto recuperado. La posibilidad de que se trate de un error de transcripción ha sido planteada, pero no existe una explicación definitiva.

¿Por qué es importante este descubrimiento?
Más allá del contenido del mensaje, el caso muestra una aplicación poco habitual de la inteligencia artificial: no se limitó a traducir un documento antiguo, sino que ayudó a reconstruir el sistema utilizado para cifrarlo.
El mensaje formaba parte de una colección de antiguos cifrados que permanecían sin resolver. Su descifrado abre la posibilidad de utilizar modelos de IA para investigar otros documentos históricos que durante décadas o incluso siglos han permanecido inaccesibles.
Sin embargo, el caso también demuestra que descifrar un código no necesariamente significa resolver todo el misterio: la IA recuperó el contenido, pero algunas preguntas sobre las fechas y la transmisión del mensaje siguen abiertas.
















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