Skip to content
Buscar

Últimas historias

Programación En Vivo Ciudad

Ruta

Síganos:
0:00 / 0:00

México: el nuevo destino que nadie planeó

De la tinta de Juan Ortega.

Smiling man superimposed over a crowd scene; captioned "Juan Ortega (Columna de Opinión)".

De la tinta de Juan Ortega.

IA
Smiling man superimposed over a crowd scene; captioned "Juan Ortega (Columna de Opinión)".

¿Cuántos de los que están leyendo esto ya compraron un pollo, pidieron algo por app, cargaron gasolina o pagaron en una tienda y fueron atendidos por un venezolano, un cubano o un haitiano?

No es casualidad. Es una señal.

Durante años repetimos que México era un país de paso. Un territorio que se cruzaba rumbo a Estados Unidos. Pero eso ya cambió. Lo que antes era tránsito hoy es permanencia. Y lo más relevante: nadie lo decidió, simplemente ocurrió.


Entre 2019 y 2025, más de 16 millones de migrantes han pasado por México. Millones no lograron cruzar. Se quedaron. No porque quisieran, sino porque no tuvieron otra opción.

Y aquí es donde la conversación se vuelve incómoda.

México no es un país que hoy esté generando suficientes oportunidades ni siquiera para los suyos. Esa es la realidad. Entonces, ¿qué pasa cuando llegan millones más a competir por lo mismo?

Pasa lo que ya estamos viendo.

Se integran como pueden. En la economía informal, en empleos de baja remuneración, en trabajos que exigen mucho y pagan poco. Están en las calles, en las apps de reparto, en servicios básicos. No es percepción, es evidencia cotidiana.

Y no, esto no es un discurso de rechazo. Es una pregunta que nadie quiere hacer en voz alta:

¿Está México preparado para absorber esto?

Porque una cosa es ayudar. Y otra muy distinta es sostener.

Lo más duro no es que se queden. Es que muchos prefieren quedarse aquí —aunque sea en condiciones precarias— antes que regresar a su país. Eso no habla bien de México. Habla del nivel de desesperación del que vienen.

Pero también deja claro algo: México ya no es una escala… es un destino forzado.

Mientras Estados Unidos endurece su política migratoria, México funciona como filtro. Como contención. Como el lugar donde se quedan los que no lograron cruzar. Sin decirlo, nos convertimos en el muro que otros no quisieron pagar.

Pero sin infraestructura.

Sin estrategia.

Sin plan.

No hay una política clara de integración. No hay un modelo laboral que los absorba. No hay una conversación pública seria. Solo hay silencio… y una realidad que crece todos los días en la calle.

Y lo que hoy parece lejano, pronto dejará de serlo.

Porque esto no es solo un tema humanitario. Es un tema económico. Social. De espacio. De convivencia.

No porque ellos sean el problema, sino porque el sistema no está diseñado para esto.

Y cuando el sistema se desborda, alguien termina pagando el costo.

México ya dejó de ser espectador y ya empezó a asumir un problema que no generó, sin herramientas para enfrentarlo y sin intención clara de hacerlo. Y cuando eso ocurre, no hay forma de que el desenlace sea ordenado.

Esto no va a estallar de golpe. Va a crecer en silencio… hasta que sea imposible ignorarlo.

Pero a mí nadie me lo preguntó.

Más para ti