Hablar de muerte digna no es sencillo. Culturalmente evitamos mirar de frente al final de la vida, pero hoy la conversación se abre cada vez más gracias a testimonios, datos y voces que buscan informar y sensibilizar.
Mientras la ayuda médica para morir sigue siendo ilegal, muchas personas en etapa avanzada de enfermedad viven situaciones complejas que abren la necesidad de dialogar más sobre cuidados paliativos, acompañamiento y opciones informadas para el cierre de la vida.
El documento presentado recientemente por activistas, especialistas en bioética y pacientes abre una conversación sobre una muerta diga. Más allá de posturas religiosas o morales, el eje central es simple: ¿cómo garantizar un cierre de vida libre, consciente, humano?
Lo que hoy permite y prohíbe la ley
Aunque la Ley General de Salud reconoce el derecho a cuidados paliativos y a suspender tratamientos, prohíbe que un profesional de la salud cause la muerte de un paciente, incluso si se encuentra en fase terminal y lo solicita de manera informada.
Pero el acceso a cuidados paliativos varía según el contexto de cada persona, lo que ha impulsado a diversos colectivos y especialistas a promover más información y sensibilización sobre este tema.
Por qué la exposición en el Metro importa más de lo que parece
Actualmente, el Metro de la CDMX exhibe la muestra “Muerte Digna, ¡Ya!”, pero lo relevante no es la exposición en sí, sino lo que revela: la conversación ya empezó a salir del ámbito médico para colocarse en el espacio público.

Detrás de esas fotografías y textos hay historias reales y una exigencia colectiva para poner el tema en la agenda legislativa.
Las voces que impulsan un cambio
El movimiento está encabezado por personas que han vivido de cerca el sufrimiento al final de la vida. Entre ellas destaca Samara Martínez, paciente con enfermedades crónicas y etapa terminal, quien reunió más de 100 mil firmas para llevar una iniciativa al Congreso de la Unión.

También participan especialistas como la Dra. Asunción Álvarez del Río, experta en bioética; la Dra. Carmen Amezcua; y figuras como Rebeca Alcalde, paciente y asesora legislativa. Cada una aporta una pieza clave: el derecho a decidir, la urgencia de cuidados paliativos universales y la necesidad de un marco legal claro.

A su vez, voces emblemáticas como la del doctor Jaime Federico Rebolledo Mota, anestesiólogo y tanatólogo, recuerdan que el acompañamiento compasivo al final de la vida ha sido una lucha constante y necesaria.
Países como España, Canadá, Países Bajos, Colombia y Nueva Zelanda ya regulan la eutanasia o el suicidio asistido, cada uno avanza a su propio ritmo en estos temas. Afortunadamente, en México la conversación continúa y se fortalece con iniciativas ciudadanas, espacios culturales y discusiones informadas.

El verdadero fondo de esta conversación
Lo que la iniciativa y la exposición han destapado no es solamente un debate jurídico: es una discusión sobre libertad, autonomía y humanidad. Cuando alguien está en fase terminal, la pregunta deja de ser “¿cómo prolongamos la vida?” y se convierte en “¿cómo acompañamos mejor su final?”.
Si transitas por el Metro, no te pierdas esta muestra: es una oportunidad para entender más, sensibilizarse y descubrir por qué hablar de muerte digna es, en esencia, hablar de humanidad.
















