Skip to content
Buscar

Últimas historias

Programación En Vivo Ciudad

Ruta

Síganos:
0:00 / 0:00

Respirar no debería ser un privilegio

De la tinta de Juan Ortega.

Smog-filled cityscape with traffic jam and man in suit smiling in the foreground.

De la tinta de Juan Ortega.

IA

Hoy no circulas tú. Mañana no circula el otro. Pasado mañana, todos circulamos… en un aire que cada vez alcanza menos. Y aun así, seguimos actuando como si el problema fuera de agenda, no de supervivencia.

El programa “Hoy No Circula” se implementó en 1989 en la Ciudad de México como una medida emergente ante niveles críticos de contaminación. Era temporal. Más de 30 años después, sigue vigente.


En 2016 se endureció tras nuevos episodios de ozono. Es decir, la emergencia no se resolvió: se administró.

Sí, funciona para bajar picos. Pero no cambia el sistema.

A nivel global, el transporte genera cerca del 10% del CO₂ relacionado con la energía. Las ciudades siguen diseñadas para el automóvil. Y ahí está la diferencia: algunos países han decidido enfrentar el problema desde la raíz.

Europa, con alrededor de 0.5 autos por habitante, ha implementado zonas de bajas emisiones y restricciones progresivas a vehículos contaminantes. Londres cobra por circular en zonas con altos niveles de contaminación. Singapur limita directamente cuántos autos pueden existir mediante permisos controlados. Estados Unidos, con cerca de 780 vehículos por cada 1,000 habitantes, apuesta por electrificar sin reducir su uso. México restringe… cuando el aire ya es irrespirable.

Algo es algo.
Algo que no resuelve el fondo.
Pero ayuda.
Ayuda a posponer el problema.
Todos debemos hacer nuestra parte.
Pero no todos contaminan igual… ni todos cargan con el costo.Datos oficiales muestran que el transporte es solo una de varias fuentes contaminantes, junto con la industria y la generación de energía. Sin embargo, las medidas más visibles, más constantes y más restrictivas recaen en el ciudadano.

Eso no es casualidad. Es política pública.

Porque es más sencillo limitar al individuo que regular estructuras. Más fácil restringir coches que transformar ciudades. Más rentable pedir sacrificios que asumir costos.

Y aquí es donde la pregunta se vuelve incómoda:

¿Dónde está el equivalente cotidiano de restricción para instalaciones industriales altamente contaminantes?
¿Dónde está la presión visible para que las flotillas gubernamentales cumplan con los mismos estándares que se exigen al ciudadano?

No está en la misma proporción.

Mientras tanto, el discurso gira en torno a soberanía energética: producir, controlar, crecer. Pero el aire no entiende de discursos.

Porque mientras se habla de energía, la realidad es otra: la calidad del aire sigue siendo un problema recurrente, medible y constante.

Heavy traffic with cars, buses, and trucks on a multi-lane city road. Programa Hoy No Circula en CDMX y Edomex, por Contingencia Ambiental. Cuartoscuro.

Más de 30 años después, seguimos dependiendo de una medida que nació como emergencia.

Eso no es evolución. Es normalización del problema.

La pregunta ya no es si hoy circulas o no. La pregunta es por qué la solución sigue siendo la misma.

Porque mientras los gobiernos apuestan por soberanía energética, las ciudades siguen necesitando algo más básico: soberanía de oxígeno.

Pero bueno… a mí nadie me lo preguntó.

Más para ti