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De música y otros vicios: Maldita o el abismo de la maternidad

Escrito por Antonio Cano.

Man in a hat with a silhouette of a woman and child, surrounded by purple flowers.

¿Qué es la maternidad en el sentido más común? Lee a Antonio Cano

Generada con IA

No mis apreciados dos lectores, no es un título que mi enloquecida verborrea textual se sacó en un momento de delirio, no es cosa mía, es de la cantautora chilena Francisca Valenzuela con quien tuvimos en Tele Urban el gusto de platicar a propósito del estreno el próximo 30 de julio de su disco Maldita.

Soy el primero en admitir que el título, Maldita, es como un cachetadón en la cara que no se espera, pero si el título les parece demasiado, el trasfondo es aún más perturbador, pues Francisca lo dedica a su reciente maternidad.


¿Qué es la maternidad en el sentido más común? Generalmente se entiende en la forma en la que la asume aquella amiguita de Mafalda que siempre soñaba con ser madre, Susanita, y cuyo mundo gira en el futuro ideal de ser madre, ése que la sociedad ha forjado para las mujeres con toda esa romántica belleza que el nacimiento de un bebé trae consigo: Ese dulce olor de su cabeza casi calva, su fragilidad, sus ojos poco abiertos, la dorada aura que surge alrededor de aquella mujer que ha dado su vida para dar más vida, de todo eso que inspira a las más cursis tarjetas de 10 de mayo… pero hay un lado oscuro. Muy oscuro.

Pocas veces -por no decir nunca-, los hombres no dimensionamos la verdadera magnitud de la experiencia del arribo de un hijo-hija de la misma manera que lo experimenta una mujer, ni siquiera el hombre más fervoroso, ni el más dedicado puede hacerlo, ya no digamos esos miserables que pisan, corren y nunca más se les vuelve a ver.

Ningún hombre puede.

En la defensa del género masculino -bueno, solamente de los que se quedan- diré que ese inentendimiento no nos criminaliza -ni siquera en estos tiempos en los que somos culpables hasta que se nos pruebe lo contrario-, porque simplemente es la naturaleza masculina que no logra dimensionar de la misma forma en que lo hacen las mujeres con la llegada de un bebé por una simple razón: Ellas llevan muchas cargas encima, no sólo la de su vientre, llevan muchísimas más que ni vemos, ni imaginamos y mucho menos entendemos.

Y Francisca lo explica en Maldita.

Antes de seguir, quisiera compartirles el primer sencillo y video que forma parte de este disco. Esto es Bugambilia. Les advierto que es una canción perturbadora con un video más perturbador aun.

¿Qué dice Bugambilia?

Vi a la luz,

vi oscuridad.

Nunca más sola

pero siento sólo soledad.

Hora tras hora

yo te amo más,

Mi salvavidas, tú impides que me tire al mar…

CORO

Tengo una sensación de insuficiencia.

Desde hoy es para siempre y pierdo la cabeza.

Me dirán maldita.

Me dirán cobarde.

Cerraré los ojos mientras esta hoguera arde.

Sentiré todo tu amor

y recordaré la flor de la bugambilia

que me vio enloquecer…

Parece obvio que con esta canción Francisca está en ese abismo de desesperación ante esa enorme responsabilidad que le ha llegado a la vida. Está colocada ¿o descolocada? en esos dos lugares que son el inmenso e indescriptible amor de tener a la persona más importante de la vida en brazos y en ese sentimiento de desesperación, de abismo; en esa depresión postparto... con otra incomprensión hemos topado, Sancho.

¿Qué dice Francisca?

- Maldita es un álbum que explora temáticas que son difíciles, es un álbum que escribí en postparto, fui mamá por primera vez… tiene que ver con esa idea de que la maternidad se siente como una maldición cuando debería estar feliz, debería de estar en mi mejor momento y aun así me siento complicada, por eso el álbum se llama Maldita, tiene que ver con esa tensión, con esa ambivalencia, esa fricción interna…

Maldita se convierte para Francisca Valenzuela no en el álbum que se propuso hacer sino en el álbum que necesitaba hacer para exorcizarse a sí misma, como autoterapia y al mismo tiempo para dar voz a esas mujeres que sintieron lo que ella con la maternidad y que esas imposiciones sociales no les permiten expresar. Cómo hombre es tan incomprensible sorprenderlas llorando con el bebé en brazos y solo preguntar lacónicamente - ¿Y ahora qué pasa?, para recibir como respuesta una lágrima más lenta y un casi apagado “nada”.

Francisca expresa esas emociones, da voz y posiblemente logre un poco dar entendimiento al lado masculino de lo que se siente ser madre, pero no como Susanita, sino en cómo se siente estar dentro de ese torbellino de desolación, soledad y de desesperación del que dan ganas de salir corriendo aunque no se tenga la condición física.

Va a ser difícil que todo mundo entienda al álbum Maldita justamente por esas imposiciones sociales que idealizan a la maternidad y la elevan hasta el altar del heroico autosacrificio, inclusive me parece que por el simple título va a incomodar. Al menos por ahí deberíamos entender que el arte también debe incomodar… tanto como dar placer.

Malacara es otro corte que se estrena de Maldita.

Malacara es otra rola que forma parte de Maldita expresando otra de esas emociones que vienen de la mano con esa vorágine llamada maternidad, pero ésta, dedicada a manera de sorrajazo a la pareja.

Para quienes no ubican a Francisca Valenzuela, sepan que no es una improvisada, es una veterana en esto de la música que se ha distinguido siempre por su beligerancia, por su transgresión, por su frescura, así como por su pasión y desenfado al decir las cosas. Maldita es su séptimo disco y creo desde hoy que será uno de los mejores de su carrera.

Que ella y Roma, su bebé, sean felices y que juntas encuentren en la música esa maravillosa forma de expresarse cómo hasta ahora ella lo ha hecho.

Francisca Valenzuela:

Redes: @franciscamusic

Plataformas: Francisca Valenzuela

Hasta el próximo vicio

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