El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa avanzando y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió este martes que la emergencia "dista muy lejos de estar bajo control".
"La epidemia se ha propagado rápidamente, y el riesgo de aún mayor expansión tanto dentro del país como a escala internacional sigue siendo elevado", alertó Tedros.
La advertencia fue realizada durante la reunión del Comité de Emergencia convocada tres meses después de que la OMS declarara, el pasado 17 de mayo, una emergencia de salud pública de importancia internacional por la epidemia de enfermedad por el virus de Bundibugyo. La declaratoria oficial de la OMS confirma que el brote fue considerado una emergencia internacional debido a su evolución y a la exportación de casos hacia Uganda.
Tedros reconoció que el virus consiguió una importante ventaja durante las primeras semanas de transmisión y que las autoridades sanitarias todavía intentan cortar todas las cadenas de contagio.
"Ha tenido una gran ventaja inicial y todavía estamos intentando alcanzarlo", señaló.
Entre los factores que complican la respuesta se encuentran los intensos movimientos de población, la inseguridad y los conflictos armados que persisten en el este de la RDC, así como las dificultades para acceder a determinadas comunidades.
Una de las principales preocupaciones de la OMS es que numerosos pacientes continúan muriendo fuera de los centros especializados.
Para Tedros, estas muertes son una señal de que todavía existen cadenas de transmisión que no han podido ser identificadas.
Aunque la mayor parte de la emergencia permanece concentrada en territorio congoleño, el riesgo regional sigue presente. Una evaluación de la OMS había clasificado previamente el riesgo como muy alto en la RDC, alto a nivel regional y bajo a escala global.
La segunda peor epidemia de ébola de la historia
La actual epidemia ya se convirtió en la segunda peor registrada desde que se conoce el ébola, tanto por número de casos como por fallecimientos.
De acuerdo con las cifras más recientes proporcionadas por las autoridades congoleñas, se han contabilizado alrededor de 5 mil contagios confirmados y 2 mil 325 muertes. Con estos números, el brote superó al ocurrido en la misma región entre 2018 y 2019, que dejó 2 mil 299 fallecimientos y 3 mil 481 casos.
La epidemia actual es la decimoséptima de ébola registrada en la República Democrática del Congo y destaca también por la velocidad con la que se ha propagado. Por encima continúa únicamente la devastadora epidemia de África occidental de 2014 a 2016, cuando se registraron alrededor de 28 mil contagios y 11 mil muertes.
Tedros ha advertido que, si el actual ritmo de contagios y fallecimientos continúa, la emergencia congoleña podría acercarse a las dimensiones de aquella crisis sanitaria.
Claves para entender la epidemia de ébola en la RDC
1. Retrasos en la detección del brote
Uno de los principales problemas fue la detección tardía de los primeros contagios.
La OMS identificó durante mayo señales de un inusual grupo de enfermedades graves y fallecimientos en Mongbwalu, en la provincia de Ituri, una zona minera caracterizada por una elevada movilidad de población, inseguridad y conexiones transfronterizas. Investigaciones posteriores permitieron confirmar que se trataba del virus Bundibugyo.
Los síntomas iniciales del ébola también pueden confundirse con enfermedades comunes en la región, entre ellas la malaria, lo que puede retrasar el diagnóstico.
A esto se suman las dificultades para que algunos pacientes busquen atención médica rápidamente, el desplazamiento constante de comunidades y el acceso limitado a zonas afectadas por la violencia.
2. Inseguridad y desconfianza en las comunidades
El conflicto armado representa otro de los grandes obstáculos. Provincias del este congoleño llevan décadas afectadas por enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y diferentes grupos armados. La violencia provoca desplazamientos y dificulta el acceso de los equipos sanitarios.
A ello se suma la desinformación sobre la enfermedad. La propia oficina regional de la OMS ha documentado rumores sobre el origen del brote, dudas sobre los tratamientos, resistencia a entierros seguros y mensajes que presentan remedios tradicionales como posibles curas. La organización advierte que estas narrativas pueden retrasar la búsqueda de atención médica y aumentar el riesgo de transmisión.
También se han registrado episodios de resistencia contra trabajadores sanitarios y equipos encargados de realizar entierros seguros.
3. La variante Bundibugyo complica la respuesta
El brote es provocado por el virus Bundibugyo, una variante menos frecuente del ébola. La OMS confirmó mediante secuenciación genética que esta variante es responsable de la actual emergencia y señaló desde mayo que el evento representaba un desafío sanitario especialmente complejo por las condiciones de inseguridad, movilidad y transmisión transfronteriza.
Una de las dificultades es que todavía no existe una vacuna autorizada específicamente para esta variante, aunque diferentes instituciones trabajan en candidatos. Por primera vez, vacunas diseñadas específicamente contra Bundibugyo han comenzado a probarse en seres humanos, mientras continúan las investigaciones sobre posibles tratamientos.
La atención disponible se basa principalmente en cuidados de soporte, manejo de síntomas y terapias experimentales, con mejores perspectivas cuando los pacientes reciben atención de manera temprana.
4. ¿Puede convertirse en la peor epidemia de ébola de la historia?
La principal referencia sigue siendo el brote ocurrido en África occidental entre 2014 y 2016, que dejó alrededor de 11 mil muertos y 28 mil contagios. La epidemia congoleña todavía se encuentra lejos de esas cifras, pero su velocidad de propagación preocupa a las autoridades.
El virus logró cruzar inicialmente hacia Uganda, donde se detectaron casos vinculados con la RDC. La documentación de la OMS confirma que la exportación de casos hacia territorio ugandés fue uno de los factores considerados para declarar la emergencia internacional. La elevada movilidad entre comunidades y países vecinos significa que la vigilancia fronteriza seguirá siendo uno de los elementos fundamentales de la respuesta.
OMS mantiene la alerta ante el riesgo de propagación
El Comité de Emergencia de la OMS analiza nuevamente la situación para determinar las recomendaciones que deberán aplicarse durante los próximos meses.
La organización considera especialmente importante detectar rápidamente nuevos casos, identificar contactos, garantizar entierros seguros, combatir la desinformación y mantener la vigilancia epidemiológica.
La OMS ya había advertido desde el inicio de la emergencia que la combinación de inseguridad, movilidad transfronteriza y dificultades para acceder a determinadas zonas convertía el brote en un desafío particularmente complejo. Por ahora, el mensaje de Tedros es claro: pese a los esfuerzos desplegados, el virus todavía mantiene ventaja y el riesgo de una mayor expansión continúa elevado.









