La selección de República Democrática del Congo protagonizó una de las imágenes más curiosas del futbol internacional durante su partido ante Portugal, un encuentro que terminó con empate 1-1 y que tuvo como protagonista a Cristiano Ronaldo.
Sin embargo, más allá del resultado y de la presencia de una de las grandes figuras del futbol mundial, lo que llamó la atención fue la ausencia de un aficionado que nunca falta a un partido a la selección del Congo: un hombre en la tribuna que permaneció completamente inmóvil durante los 90 minutos, como si fuera una estatua.
Con traje, lentes, una postura firme y la mirada fija, este aficionado de nombre Michel Kuka Mboladinga de 49 años, siempre llama la atención en los juegos de su selección. Sin embargo, hoy no estuvo debido a un protocolo sanitario. A causa de la epidemia de ébola en la RDC y al hecho de haber sido integrado a la delegación a última hora, aún no ha cumplido los 21 días de aislamiento exigidos antes de entrar en los Estados Unidos; pero detrás de esa peculiar forma de apoyar a su selección existe una historia ligada a la identidad y memoria de Congo.
Patrice Lumumba, el líder que defendió la independencia del Congo
Patrice Lumumba fue uno de los principales líderes del movimiento que llevó al Congo a independizarse de Bélgica en 1960. Con apenas 35 años, se convirtió en el primer primer ministro del país recién independizado.
Durante su breve etapa en el gobierno, defendió la soberanía congoleña y buscó que los recursos naturales del país beneficiaran a su propia población, en lugar de continuar bajo intereses externos. Uno de los momentos más recordados de su historia ocurrió durante la ceremonia de independencia, cuando Lumumba cuestionó públicamente la narrativa colonial y habló sobre los años de explotación, violencia y desigualdad que había vivido el pueblo congoleño.
Su discurso lo convirtió en una figura de referencia para los movimientos de independencia africanos y en un símbolo de resistencia para quienes defendían la autonomía de Congo. Aunque su gobierno duró poco tiempo y fue asesinado en 1961, la imagen de Lumumba continúa siendo una de las más representativas del país.
Por eso, cada aparición de “Lumumba Vea” en los estadios no es solamente una forma diferente de apoyar a la selección: es una manera de mantener viva la memoria de un líder que representa la lucha por la independencia congoleña. Mientras miles de aficionados celebran con gritos, banderas y saltos, él hace lo contrario: permanece quieto, como una estatua, para recordar una parte fundamental de la historia de su nación.
Antes de llamarse República Democrática del Congo fue Zaire
Otro dato curioso sobre el país es que durante varios años no llevó el nombre de República Democrática del Congo. Entre 1971 y 1997, durante el gobierno de Mobutu Sese Seko, la nación fue conocida como Zaire, como parte de un proceso de cambio de identidad nacional impulsado por su régimen. Bajo ese nombre, el país disputó el Mundial de Alemania 1974, su única participación en una Copa del Mundo hasta 2026.
Después de la caída de Mobutu, el país recuperó el nombre de República Democrática del Congo, una denominación que mantiene hasta la actualidad.
Así, detrás de un aficionado que parece una estatua durante un partido de futbol existe una historia mucho más profunda: la de un país que busca recordar sus raíces, su independencia y a una de las figuras que marcó su historia como lo fue Patrice Lumumba. Y hoy se presentó en el Mundial 2026.








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