La farmacéutica #Pfizer afirmó que su #vacuna contra la #COVID19 es “eficaz en un 90%”, según el primer análisis intermedio de su ensayo de fase 3, la última etapa antes de pedir formalmente su homologación.
México organizará la Copa del Mundo por tercera vez en su historia
Imagen creada con IA
Rueda el balón en la cancha política de México
Minuto uno.
El país se prepara para inaugurar el Mundial 2026 el 11 de junio en el Estadio de la Ciudad de México. La toma aérea ya está lista. La bandera también. El discurso de orgullo nacional, ni se diga. México será anfitrión del torneo más grande en la historia: 48 selecciones, 104 partidos, 16 sedes y tres países compartiendo reflectores.
Suena el himno, se prende la pantalla mundial y arranca el partido que el gobierno quiere jugar con uniforme de gala.
México recibe al mundo.
Pero falta ver si el mundo alcanza a ver a México.
Porque una cosa es abrirle la puerta a FIFA, a turistas, marcas, patrocinadores, delegaciones, políticos, empresarios y corporativos, y otra muy distinta es abrirle la puerta al mexicano común.
Y ahí viene el primer ataque.
Por la banda derecha avanzan los boletos.
Desborda la desigualdad.
Centro al área.
Remata la realidad.
FIFA anunció entradas desde 60 dólares. Dicho así, parece hasta amable. Pero en un país donde el salario mínimo general es de 315.04 pesos diarios, hasta el boleto más barato ya se convierte en varios días de trabajo para millones de personas.
Y eso suponiendo que ese boleto exista, que alcance, que aparezca, que no lo revenda alguien, que no se dispare con el precio dinámico y que no quede en una zona donde el jugador se vea como hormiga y el pueblo como promesa incumplida.
Porque los precios no se quedan en 60 dólares.
Pueden subir a cientos.
Pueden llegar a miles.
Hasta 6,730 dólares en los partidos más caros.
Ahí ya no estamos hablando de una fiesta popular. Estamos hablando de un evento premium con escenografía de pueblo.
México pone el estadio, pone la historia, pone la policía, pone las calles, pone los voluntarios, pone el tráfico, pone la paciencia, pone el orgullo y pone la bandera.
Pero buena parte de los mexicanos pondrá solamente la televisión.
Bienvenido el mundo; los mexicanos, por la tele.
Minuto quince.
El gobierno intenta salir jugando desde atrás.
Toca corto con la palabra “pueblo”.
Abre hacia “inclusión”.
Busca profundidad con “orgullo nacional”.
Pero le presiona la realidad.
Porque no hay discurso que aguante cuando la taquilla cobra en dólares y el ciudadano vive en pesos. No hay narrativa de fiesta nacional cuando más de medio país tiene que hacer cuentas para llegar a fin de quincena. No hay épica suficiente para decirle a la gente que el Mundial es suyo si no puede pagar un boleto para entrar.
Y no, no se trata de exigir boletos regalados.
Se trata de no mentir.
El Mundial puede ser un gran evento. México puede ser un gran anfitrión. El Estadio de la Ciudad de México puede volver a ser escenario de historia. Todo eso es cierto.
Pero también es cierto que este Mundial no está diseñado para el pueblo.
Está diseñado frente al pueblo.
El pueblo aparece en los comerciales.
El pueblo sale en las tomas de color.
El pueblo canta en los promocionales.
El pueblo vende la emoción.
Pero la zona buena, la experiencia completa, la foto adentro del estadio y el asiento real parecen reservados para turistas, marcas, patrocinadores, invitados especiales, funcionarios, corporativos y, sí, para los fifís del futbol global.
Minuto treinta.
El partido se ensucia en media cancha.
Aparece la CNTE.
No entra con balón controlado: entra con bloqueos, plantones, protestas, amenazas de movilización y una presión incómoda para un gobierno que quisiera llegar a la inauguración con la ciudad limpia, ordenada y sonriente.
Se puede criticar el método, claro.
Bloquear avenidas no golpea al poder; muchas veces golpea al ciudadano común. Al trabajador que llega tarde. Al comerciante que pierde ventas. Al estudiante que no puede cruzar. Al paciente que se queda atorado. Al chofer que no tiene vela en el entierro. Al ciudadano que termina pagando una negociación en la que ni siquiera está sentado.
Pero sería demasiado cómodo quedarse solo con eso.
Porque la CNTE no aparece de la nada. Trae demandas sobre pensiones, condiciones laborales, salario y una relación rota con el Estado que ningún gobierno ha resuelto de fondo.
El gobierno quiere que ruede el balón.
La CNTE dice: si no hay solución, no hay fiesta completa.
Y ahí el balón queda dividido.
Porque el Mundial no suspende al país.
No congela los reclamos.
No desaparece los conflictos.
No convierte por decreto a una ciudad tensa en una ciudad feliz.
A lo mucho, los cambia de cámara.
Minuto cuarenta.
Se viene otro ataque.
Ahora por el centro: los políticos mexicanos señalados desde Estados Unidos.
Aquí hay que jugar fino. Una acusación no es una sentencia. Nadie debe ser tratado como culpable antes de que exista un proceso legal sólido. Pero tampoco se puede fingir que no pasa nada cuando desde Estados Unidos se acusa a políticos mexicanos de presuntos vínculos con el crimen organizado.
El gobierno tiene razón cuando defiende la soberanía.
México no puede permitir que Washington actúe como dueño del silbato, juez de línea, VAR y tribunal disciplinario.
Pero soberanía no significa impunidad.
Soberanía no significa cerrar los ojos.
Soberanía no significa envolverse en la bandera para esconder expedientes.
Soberanía significa investigar aquí, con instituciones mexicanas, antes de que alguien de fuera venga a exhibir lo que aquí no se quiso tocar.
El gobierno no puede indignarse más por quién acusa que por la posibilidad de que haya algo que investigar.
Silbatazo. Medio tiempo.
En el vestidor, la Selección Nacional.
Y ahí tampoco hay fiesta completa.
México jugará en casa, pero no necesariamente juega con la ilusión del país. El Tri siempre despierta algo, eso es inevitable. Pero ya no despierta la inocencia de antes.
La afición mexicana ya vio demasiados procesos vendidos como históricos. Demasiadas playeras nuevas. Demasiados comerciales con mariachi. Demasiadas frases de “ahora sí”. Demasiados directivos hablando de futuro mientras el futbol mexicano se vuelve cada vez más negocio y menos proyecto.
La Selección puede emocionar.
Puede competir.
Puede sorprender.
Pero hoy no arranca como esperanza limpia. Arranca como deuda.
Y esa deuda no se paga con spots.
Se paga jugando.
Se paga compitiendo.
Se paga respetando al aficionado.
Porque durante años le dijeron al mexicano que la Selección era de todos.
Pero cuando llega el Mundial a casa, resulta que “todos” no caben en el precio del boleto.
Todos en el discurso.
Todos en el anuncio.
Todos en la camiseta.
Todos en la foto.
Pero no todos en la tribuna.
Arranca el segundo tiempo.
El gobierno adelanta líneas.
Quiere la foto perfecta: estadio lleno, presidente sonriente, invitados internacionales, bandera monumental, discurso de unidad, México como potencia cultural, México como país confiable, México como anfitrión de lujo.
La oposición espera el contragolpe.
Un bloqueo.
Un error operativo.
Una protesta.
Una falla de seguridad.
Un abucheo.
Una imagen que le sirva para decir que todo está mal.
FIFA juega su propio partido.
Quiere orden, negocio y espectáculo.
Las marcas quieren emoción rentable.
Los medios quieren rating.
Los políticos quieren palco.
Y el ciudadano, como siempre, tiene que cargar con la realidad.
Minuto sesenta y cinco.
La pelota cae en zona peligrosa.
El Mundial puede hacer que millones se emocionen. Claro que sí. Un gol puede unir lo que la política separa. Una inauguración puede mover fibras profundas. Una noche de futbol puede hacer que el país se abrace, aunque sea por noventa minutos.
Pero el error sería creer que la emoción equivale al olvido.
El orgullo nacional no cancela la crítica.
La bandera no borra la desigualdad.
El himno no paga el boleto.
La ceremonia no resuelve las pensiones.
El estadio lleno no significa país satisfecho.
Y el futbol, por poderoso que sea, no puede cargar con todos los pendientes del gobierno.
Minuto setenta y cinco.
México toca bonito.
Porque hay que decirlo: México sabe organizar, emocionar y recibir al mundo. Eso no está en duda. Este país tiene cultura, comida, historia, ciudad, barrio, talento operativo, memoria futbolera y una capacidad única para convertir cualquier evento en algo emocional.
México sabe ser anfitrión.
México sabe poner alma.
México sabe hacer que el visitante se enamore.
Pero también sabe maquillar avenidas sin resolver baches.
Sabe levantar escenarios sin arreglar lo que pasa detrás.
Sabe llenar ceremonias sin llenar hospitales.
Sabe poner vallas sin garantizar justicia.
Sabe recibir turistas, aunque muchos ciudadanos no se sientan cuidados.
Y ese es el problema.
El Mundial no será solamente una fiesta.
También será un espejo.
Y los espejos no tienen partido político.
Solo devuelven la imagen.
Si el país está organizado, se verá organizado.
Si está tenso, se verá tenso.
Si está orgulloso, se verá orgulloso.
Si está excluido, también se verá excluido.
Minuto ochenta y cinco.
El partido entra en zona de definición.
Afuera del estadio también hay país.
Está el maestro inconforme.
Está el trabajador que no alcanza.
Está el aficionado que soñó con llevar a su hijo y terminó viendo precios imposibles.
Está el joven que ya no cree en la Selección, pero igual se sienta a verla.
Está la familia que hará carne asada frente a una pantalla porque el estadio quedó fuera de su vida.
Está el vendedor ambulante al que tal vez muevan para que no ensucie la postal.
Está el policía que cuidará un evento al que jamás podría entrar como aficionado.
Está el empleado que servirá cervezas, limpiará baños, acomodará gente, abrirá puertas y verá pasar frente a él una fiesta que también debería ser suya.
Ese México no aparece en el palco.
Pero existe.
Ese México no siempre compra boleto.
Pero paga impuestos.
Ese México no sale en la ceremonia.
Pero sostiene al país.
Ese México no cabe en la zona VIP.
Pero también cuenta.
Tiempo agregado.
El balón queda botando frente al arco.
La pregunta sigue ahí:
¿La inauguración del Mundial calmará los reclamos al gobierno?
Tal vez por unas horas.
¿El gobierno puede pasar aceite?
Claro que sí.
Sobre todo si confunde una ceremonia con una solución, una postal con un país, una tribuna llena con una sociedad satisfecha.
Porque el Mundial puede ser un éxito y aun así dejar una pregunta incómoda:
¿Éxito para quién?
Para FIFA, seguro.
Para las marcas, seguro.
Para los patrocinadores, seguro.
Para los turistas, probablemente.
Para el gobierno, si la foto sale bien.
Pero para millones de mexicanos, el Mundial será otra cosa: una fiesta mundialista vista desde la sala, desde la fonda, desde la banqueta, desde el celular, desde la televisión de siempre.
México abrirá la puerta al mundo.
Pero a muchos mexicanos les tocará mirar por la ventana.
Silbatazo final.
El estadio canta.
La cámara enfoca la bandera.
Los funcionarios aplauden.
Los invitados sonríen.
FIFA cobra.
El mundo mira.
Y afuera, como siempre, queda el país real: el que trabaja, protesta, paga, aguanta, se emociona, se enoja, prende la tele y todavía quiere creer.
El Mundial no es el enemigo.
La simulación sí.
Porque no se puede vender como fiesta del pueblo un evento al que el pueblo apenas puede asomarse.
México será sede.
El mundo será invitado.
Los machucones tendrán boleto.
Y el pueblo mexicano, los de siempre, tendrán que conformarse con la tv o el radio.
URSS y Yugoslavia, naciones históricas en los mundiales no existen más
IA y Gemini.
La Copa del Mundo no solo cuenta la historia del futbol, también refleja los cambios políticos que ha vivido el planeta. Desde la primera edición en Uruguay 1930, algunas selecciones nacionales participaron en el torneo representando países que hoy ya no aparecen en los mapas.
Imperios desaparecidos, federaciones divididas y naciones que cambiaron de nombre dejaron una huella en historia de los Mundiales. Estas son algunas de las llamadas "naciones fantasma" que alguna vez compitieron en la máxima cita del futbol.
La Unión Soviética, una potencia que desapareció
La Unión Soviética fue una de las selecciones más fuertes del siglo XX. Participó en siete Copas del Mundo entre 1958 y 1990, alcanzó las semifinales en Inglaterra 1966 y contó con figuras legendarias como Lev Yashin, considerado por muchos el mejor portero de la historia y el único guardameta en ganar el Balón de Oro.
Tras la disolución de la URSS en 1991, surgieron 15 países independientes, entre ellos Rusia, Ucrania, Bielorrusia y las repúblicas bálticas. Aunque Rusia heredó gran parte de la estructura futbolística soviética, varias de las nuevas naciones desarrollaron selecciones competitivas y comenzaron a escribir su propia historia en el futbol internacional.
Yugoslavia y su fragmentación
Yugoslavia disputó nueve Copas del Mundo y fue una de las selecciones más competitivas de Europa durante gran parte del siglo XX. Destacó por la calidad técnica de sus futbolistas, alcanzó las semifinales en Uruguay 1930 y Chile 1962, y fue reconocida como una de las grandes canteras del futbol europeo.
Las guerras balcánicas provocaron su desintegración, dando origen a países como Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte y "Serbia y Montenegro", que ahora están separados también como 'Serbia' y "Montenegro".
Curiosamente, Croacia logró llegar a la final del Mundial de 2018 ante Francia y a las semifinales en 1998 y 2022.
El caso de Checoslovaquia y Zaire
Checoslovaquia fue una de las selecciones históricas de Europa. Participó en ocho Copas del Mundo y terminó subcampeona en 1934 y 1962. Además, destacó por su solidez táctica y por formar jugadores de gran calidad que marcaron época tanto en el futbol europeo como en competiciones internacionales.
En 1993 se dividió pacíficamente en República Checa y Eslovaquia, en un proceso conocido como el "Divorcio de Terciopelo". A diferencia de otras separaciones ocurridas en Europa durante el siglo XX, esta transición se llevó a cabo sin conflictos armados y permitió que ambas naciones desarrollaran sus propias selecciones nacionales.
Por su parte, el conjunto africano Zaire hizo historia al convertirse en la primera selección del África subsahariana en clasificarse a una Copa del Mundo, en Alemania 1974. Su participación marcó un antes y un después para el futbol africano, al abrir el camino para que otras naciones de la región ganaran protagonismo y presencia en los escenarios internacionales.
Años después, Zaire pasó a llamarse República Democrática del Congo, nombre que conserva actualmente. Esta histórica selección es recordada por que durante el partido entre Zaire y Brasil en el Mundial de 1974, un defensor zairense, Mwepu Ilunga, salió corriendo de la barrera y despejó el balón antes de que los brasileños ejecutaran un tiro libre.
Alemania Oriental, una selección efímera
Alemania Oriental participó en una sola Copa del Mundo: Alemania Federal1974. A pesar de su breve paso por los Mundiales, logró superar la fase de grupos y dejó una huella imborrable en la historia del torneo.
Su mayor logro fue derrotar 1-0 a Alemania Occidental en la fase de grupos, en uno de los partidos más simbólicos de la Guerra Fría. Tras la reunificación alemana en 1990, ambas selecciones quedaron integradas bajo la actual Alemania, que heredó los registros y títulos del futbol alemán en competencias internacionales.
Uno de los casos más curiosos es el de las Indias Orientales Neerlandesas, selección que participó en el Mundial de Francia 1938. En aquel entonces no era un país independiente, sino una colonia de los Países Bajos en el sudeste asiático. Aun así, logró clasificarse y convertirse en la primera selección asiática en disputar una Copa del Mundo.
Con el paso de los años, el territorio obtuvo su independencia y pasó a llamarse Indonesia. Aunque el nombre cambió y el país que jugó aquel Mundial dejó de existir, esa participación sigue siendo parte de la historia del futbol, ya que marcó el inicio de la presencia del sudeste asiático en la máxima competencia del deporte más popular del planeta.
Naciones que desaparecieron, pero no sus historias
Aunque estos países dejaron de existir por razones políticas, territoriales o históricas, sus participaciones siguen formando parte de la memoria de los Mundiales.
Así que ya lo sabes, cada Mundial no solo reúne a las mejores selecciones del planeta; también nos recuerda cómo ha cambiado el mundo con el paso del tiempo. Entre los registros del torneo permanecen equipos que alguna vez representaron a países que desaparecieron, cambiaron de nombre o se dividieron, pero que siguen vivos en la memoria de los aficionados y en la historia del futbol. Esta fue la historia de las naciones fantasma.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó este lunes que la ceremonia inaugural de la Copa Mundial de 2026 se llevará a cabo de manera ordenada y pacífica, pese a las protestas y movilizaciones que se han anunciado en la Ciudad de México en los días previos al evento.
Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que las autoridades federales trabajan para garantizar que todas las actividades relacionadas con el torneo se desarrollen con normalidad y sin contratiempos, al tiempo que reiteró que su gobierno no recurrirá a acciones represivas frente a las manifestaciones.
Sheinbaum destacó que el objetivo es asegurar un ambiente de tranquilidad tanto para los asistentes como para los participantes del evento deportivo más importante del planeta.
Movilizaciones sociales coinciden con los preparativos mundialistas
Sus declaraciones ocurren en medio de las movilizaciones que mantiene la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en el centro de la capital, donde los docentes exigen mejoras salariales, cambios al sistema de pensiones y mejores condiciones laborales.
Además, diversos grupos sociales, entre ellos colectivos de familiares de personas desaparecidas, transportistas, jubilados, campesinos y trabajadores del sector salud, han anunciado una movilización masiva para el próximo 11 de junio en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, sede del partido inaugural entre las selecciones de México y Sudáfrica.
Gobierno descarta represión y apuesta por el diálogo
La presidenta consideró que existen actores interesados en provocar confrontaciones con las autoridades para proyectar una imagen negativa del país a nivel internacional. En ese sentido, aseguró que su administración mantendrá la vía del diálogo y evitará responder a cualquier intento de generar conflictos.
Sheinbaum insistió en que el gobierno actuará con prudencia para preservar la estabilidad durante los días previos a la inauguración del Mundial, uno de los eventos más importantes que albergará México junto con Estados Unidosy Canadá.
La mandataria también recordó que el 10 de junio se conmemora un nuevo aniversario de los hechos de 1971 conocidos como el Halconazo, por lo que reconoció que podrían existir intentos de aprovechar el contexto para generar tensión social. Sin embargo, reiteró que las autoridades continuarán privilegiando el diálogo y la construcción de acuerdos.
Finalmente, Sheinbaum indicó que el Gobierno federal seguirá monitoreando la situación en los próximos días para definir los detalles del operativo de seguridad y la logística que acompañará los eventos relacionados con la Copa Mundial de 2026.
Momentos de miedo y tensión se vivieron en Filipinas tras el sismo
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Si bien algunos medios han dicho que van más de 70 muertos, lo que es cierto es que oficialmente al menos 19 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas tras el fuerte terremoto de magnitud 7.8 que sacudió este lunes la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas. Las autoridades mantienen una alerta por tsunami y continúan las labores de búsqueda entre los escombros.
La agencia de Defensa Civil informó que, hasta el momento, se contabilizan 19 fallecidos, 134 heridos, 12 personas desaparecidas y cerca de 10 mil afectados por el movimiento telúrico. No obstante, advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar conforme avanzan las tareas de rescate en las zonas más dañadas.
La mayor parte de los decesos se ha registrado en las regiones de Soccksargen, donde se reportan 16 muertos y 129 lesionados, y Dávao, con tres fallecidos y cinco heridos.
El sismo generó alerta de tsunami
De acuerdo con el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs), el epicentro se ubicó a unos 32 kilómetros al oeste de Maasim, en la provincia de Sarangani, con una profundidad aproximada de 33 kilómetros. Desde el evento principal se han registrado alrededor de 140 réplicas.
Las autoridades también reportaron olas de hasta un metro de altura en algunas zonas costeras, entre ellas Kiamba, Maasim y Kudarat, por lo que se mantiene la vigilancia ante la posibilidad de un tsunami con efectos destructivos en varias áreas del sur del país.
Colapsan edificios y continúan las labores de rescate
Autoridades locales señalaron que varios inmuebles sufrieron daños severos e incluso colapsaron debido a la intensidad del sismo. En redes sociales comenzaron a circular videos que muestran edificios y establecimientos comerciales derrumbados en distintas localidades de Mindanao.
Ante la emergencia, el gobierno filipino aseguró que cuenta con recursos suficientes para atender la contingencia, financiar las operaciones de rescate y apoyar la recuperación de las comunidades afectadas.
El fuerte terremoto también llevó a Japón e Indonesia a emitir alertas preventivas por tsunami, aunque ambas fueron canceladas horas después al descartarse un riesgo mayor para sus costas.
Filipinas se encuentra dentro del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, donde ocurren la mayoría de los terremotos registrados a nivel mundial.
Ubicado sobre la Calzada de Tlalpan, el Jardín Flotante Tlallipan es una realidad
Gobierno CDMX
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó la inauguración de este proyecto que busca transformar una de las principales vialidades de la capital en un espacio pensado para las personas, con un modelo que combina movilidad, sustentabilidad, bienestar social y seguridad.
Ubicado sobre la Calzada de Tlalpan, entre las estaciones Pino Suárez y Chabacano del Metro, el Jardín Flotante Tlallipan se extiende a lo largo de 1.8 kilómetros y se convierte en el primer parque elevado de carácter peatonal en la Ciudad de México.
El corredor tiene fuentes iluminadas, un parque para perros, pérgolas, velarias y una pantalla monumentalGobierno CDMX
Primera Utopía peatonal a cielo abierto
El proyecto fue diseñado para priorizar el tránsito de personas sobre el de vehículos y conectar de manera directa con la Ciclovía Gran Tenochtitlan. A lo largo de su recorrido cuenta con siete tramos temáticos inspirados en especies emblemáticas del Valle de México, entre ellas el ajolote, el xoloitzcuintle, el colibrí y el teporingo.
La infraestructura también incluye áreas de descanso, fuentes iluminadas, un parque para perros, pérgolas, velarias y una pantalla monumental destinada a actividades culturales y proyecciones al aire libre.
La infraestructura también incluye áreas de descansoGobierno CDMX
Tecnología, seguridad y áreas verdes destacan en el corredor elevado
Uno de los elementos más innovadores del Jardín Flotante Tlallipan es la incorporación de tótems digitales con inteligencia artificial, capaces de brindar orientación e información turística a los visitantes.
Además, el corredor cuenta con un sistema de videovigilancia considerado único en el continente y más de 900 luminarias LED distribuidas a lo largo de toda la estructura para reforzar la seguridad durante la noche.
En materia ambiental, la obra contempla la recuperación de 6 mil 200 metros cuadrados de áreas verdes, con la plantación de 176 árboles, más de 2 mil arbustos y más de 81 mil plantas polinizadoras. También incorpora un invernadero que funciona con agua de lluvia para el mantenimiento de la vegetación.
Otro punto interesante es la incorporación de tótems digitalesGobierno CDMX
Un sistema de cuidados al aire libre para mujeres, familias y comunidades
Más allá de ser un parque urbano, Tlallipan fue concebido como la primera Utopía flotante de la capital al integrar servicios sociales gratuitos en un espacio abierto. Entre ellos destacan lavanderías públicas, comedores populares, áreas de cuidado infantil, un huerto urbano y un mercado de productos del programa “Del Campo a la Ciudad de México”, donde se comercializarán tortillas elaboradas con maíz nativo.
Asimismo, contará con el Centro Libre y Siempre Vivas para la atención de mujeres en situación de violencia, consultorios de bienestar animal, módulos de prevención de adicciones y un espacio denominado “Cuenco para las Emociones”, enfocado en la atención de la salud mental. Durante la inauguración, Clara Brugada afirmó que este proyecto representa una nueva visión de ciudad, donde el espacio público se destina al bienestar de la población y no exclusivamente a la circulación vehicular.
Destaca que contará con el Centro Libre y Siempre Vivas para la atención de mujeres en situación de violenciaGobierno CDMX
La mandataria destacó que Tlallipan forma parte de una estrategia más amplia de transformación urbana que incluye la ampliación de infraestructura ciclista, la modernización de la Línea 2 del Metro y la renovación de banquetas y alumbrado público en distintos puntos de la capital.
Con la apertura del Jardín Flotante Tlallipan, la Ciudad de México suma un nuevo espacio público que combina movilidad, naturaleza, tecnología y servicios comunitarios en una de las avenidas más emblemáticas de la capital.