Tras una final de infarto que se definió desde los once pasos con un dramático 4-3, el PSG logró derrotar al Arsenal para proclamarse bicampeón de la UEFA Champions League. Aunque el encuentro resultó cerrado, ríspido y sumamente parejo, el conjunto francés fue el que dictó las condiciones del juego, manteniendo la posesión del balón y proponiendo el ritmo, a pesar de las dificultades para romper el cerrojo defensivo de su rival.
La propuesta del Arsenal de Mikel Arteta dejó una sensación agridulce entre los aficionados. Los Gunners se encontraron con un gol muy temprano en el partido y, a partir de ese momento, la prioridad pareció ser defender esa mínima ventaja a como diera lugar. El habitual peligro que genera el equipo inglés en las jugadas a balón parado brilló por su ausencia; el desgaste mental y físico se centró exclusivamente en proteger su propio arco en lugar de buscar un contragolpe que liquidara la final.

Una final muy cardíaca
Por su parte, el equipo parisino mostró la madurez que caracteriza a los grandes campeones. En lugar de caer en la desesperación ante el doble muro defensivo que plantó el Arsenal, los dirigidos por Luis Enrique mantuvieron la calma. Para la segunda mitad, el PSG adelantó líneas y ejerció una presión asfixiante en la salida. La recompensa llegó gracias a un brillante desmarque de Khvicha Kvaratskhelia, quien provocó la pena máxima que Ousmane Dembélé terminaría canjeando por el gol del empate.
El desgaste de los noventa minutos pasó factura en los tiempos extra. La fatiga acumulada restó lucidez a los futbolistas y el ritmo del partido cayó notablemente, trasladando la definición a la tanda de penaltis. En la última instancia, donde la estrategia pasa a segundo término, el Paris Saint-Germain demostró tener una mayor fortaleza mental para llevarse el trofeo a casa.

Es muy probable que todavía no alcancemos a dimensionar la magnitud de lo que acaba de ocurrir. Estamos siendo testigos del nacimiento de un equipo de época que tiene todo para dominar el futbol mundial durante los próximos años. Históricamente, son contados los clubes que logran defender la corona y consagrarse bicampeones de la Champions League.
Este éxito rotundo cambia el panorama del mercado de fichajes para los parisinos. Con este presente dorado, será sumamente difícil que las grandes estrellas de la plantilla decidan abandonar la institución en busca de clubes con mayor tradición histórica. Hoy por hoy, el proyecto deportivo del PSG no tiene rival, y el terreno ganado en los últimos dos años los consolida legítimamente como el mejor equipo del planeta.








