La inflación en México volvió a dar de qué hablar en la primera quincena de marzo, al ubicarse en 4.63 por ciento anual, con algunos productos y servicios que simplemente decidieron subir más de lo esperado.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este nivel no solo sorprendió al mercado, sino que también se colocó por encima del rango objetivo del Banco de México, marcando su punto más alto desde octubre de 2024.
Lo que más subió (y lo que dio un respiro)
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento quincenal de 0.62 por ciento, por encima de lo previsto por especialistas, quienes estimaban un avance menor para este periodo. Este resultado refleja una mayor presión en distintos rubros del consumo, especialmente en productos básicos y servicios, lo que terminó por sorprender al mercado y ajustar las expectativas económicas en el corto plazo.
Entre los protagonistas del alza destacan alimentos, bebidas y tabaco con un crecimiento anual de 5.91 por ciento, reflejando presiones constantes en productos de consumo diario. A la par, los servicios avanzaron 4.49 por ciento, con incrementos notorios en rubros como educación y otros servicios, lo que evidencia que el encarecimiento no solo se concentra en la canasta básica, sino también en gastos habituales de los hogares.

El jitomate se robó el show
El jitomate encabezó la lista con un aumento de 32.17 por ciento, convirtiéndose en el principal impulsor del alza en los precios durante el periodo. A este comportamiento se sumaron el pollo y el transporte aéreo, que también registraron incrementos relevantes, reflejando presiones tanto en productos básicos de consumo como en servicios, lo que terminó por impactar directamente en el gasto de los hogares.
Del otro lado, algunos servicios como paquetes de internet, telefonía y televisión de paga, junto con productos como el huevo, ofrecieron un ligero alivio al bolsillo.

¿Qué viene para la inflación?
La inflación subyacente se ubicó en 4.46 por ciento anual, mientras que la no subyacente subió a 5.18 por ciento, impulsada principalmente por el comportamiento de frutas y verduras.
La inflación subyacente es una forma de medir cómo suben los precios en lo cotidiano, pero dejando fuera los productos que cambian mucho de un día a otro, como la gasolina o algunas frutas y verduras. Es decir, se enfoca en lo más estable, como servicios, alimentos procesados y otros gastos habituales, para entender mejor si todo en general se está encareciendo de manera constante. Por eso es una referencia clave para el Banxico, ya que muestra la tendencia real de la economía.
Ante este panorama, analistas consideran que el Banco de México podría mantener sin cambios la tasa de interés en su próxima decisión, mientras observa cómo evolucionan los precios en las siguientes semanas.









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