Caminar por el Centro Histórico de la Ciudad de México es hacerlo sobre calles que han cambiado de nombre, de edificios y hasta de apariencia, pero algunas de sus historias permanecen.
Una de ellas es la de las antiguas calles del Indio Triste, nombre que durante años estuvo relacionado con una historia de poder, traición, pobreza y muerte.
Actualmente, esos antiguos tramos corresponden a zonas de Correo Mayor y la calle del Carmen, pero el nombre del Indio Triste quedó registrado en documentos y relatos históricos que todavía pueden consultarse. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reconoce que la antigua calle del Indio Triste se encontraba en esta zona del Centro Histórico.
¿Quién era el Indio Triste?
La historia que explica el origen del nombre pertenece a una tradición que fue recogida por escritores y cronistas de otras épocas.
De acuerdo con el relato publicado por Isidro Rafael Gondra, la historia fue transmitida oralmente durante generaciones y posteriormente quedó registrada por escrito. El propio autor advierte que las versiones que recibió no permitían establecer con absoluta certeza el origen de la estatua ni el nombre de la calle.
Según esta tradición, después de la conquista algunos indígenas nobles fueron utilizados por las autoridades españolas como informantes para conocer posibles conspiraciones contra el nuevo gobierno.
Uno de ellos habría logrado ganarse la confianza del virrey y, gracias a esa posición y a las riquezas que había heredado, llegó a poseer varias propiedades.

Pero su situación cambiaría de manera drástica.
De hombre privilegiado a hombre despojado
La leyenda cuenta que aquel indígena fue señalado por no haber informado sobre un supuesto motín.
Aunque el relato sostiene que la conspiración no había llegado a sus oídos, el virrey habría ordenado confiscar sus bienes y retirarle sus privilegios.
El hombre, que hasta entonces había vivido con cierta riqueza y reconocimiento, quedó reducido a la pobreza.
La historia cuenta que terminó sentado en una esquina de la calle, junto a la que había sido su casa, llorando por la pérdida de todo lo que tenía.
Poco a poco dejó de comer.
Finalmente, según la tradición, fue encontrado muerto en el mismo lugar donde acostumbraba permanecer sentado.
La estatua del hombre que lloraba
La parte más peculiar de la leyenda aparece después de su muerte.
El relato sostiene que las autoridades ordenaron realizar una estatua de piedra que representaba al indígena en su posición de tristeza, como una forma de recordar lo ocurrido y, según la versión, utilizarlo como ejemplo para quienes pudieran desafiar al gobierno virreinal.

La escultura habría permanecido durante años en una esquina de la calle.
Sin embargo, aquí aparece una de las grandes dudas de la historia.
En el texto conservado por el Museo Nacional de Antropología, Gondra recoge otra versión según la cual una estatua de un indígena ya se encontraba en ese sitio y habría sido relacionada posteriormente con la historia del Indio Triste. El propio autor señala que no estaba satisfecho con las explicaciones que había recibido y que hacían falta datos más sólidos para establecer el verdadero origen de la pieza.
¿Dónde estaba la calle del Indio Triste?
Las antiguas calles del Indio Triste se encontraban en la zona que actualmente corresponde a Correo Mayor y la calle del Carmen, en el Centro Histórico.
El catálogo del INAH documenta que una de estas calles era conocida en época virreinal como la calle del Indio Triste y que posteriormente recibió otros nombres.
De hecho, una referencia histórica del INAH señala que la actual calle de Correo Mayor fue identificada como calle del Indio Triste en la nomenclatura antigua.
Con el paso del tiempo, aquellos nombres desaparecieron de la nomenclatura oficial, pero sobrevivieron en libros, placas antiguas y relatos sobre la historia de la capital.
Una leyenda que todavía divide su propia historia
La historia del Indio Triste tiene algo que la hace especialmente interesante: no existe una única versión sobre el origen del personaje ni de la estatua.
El propio texto histórico conservado por el INAH presenta una versión diferente de la historia del hombre despojado de sus bienes. En ella, la estatua estaría relacionada con la tristeza de los habitantes de México-Tenochtitlan tras la conquista y habría sido colocada posteriormente en aquel sitio.
Por eso, más que contarla como un hecho histórico comprobado, la historia del Indio Triste debe entenderse como una leyenda que sobrevivió al paso del tiempo y que quedó vinculada con la antigua nomenclatura de las calles del Centro Histórico.
Y quizá esa sea la parte más fascinante: aunque hoy pocos transeúntes conocen el origen del nombre, durante generaciones los capitalinos caminaron por unas calles que llevaban en su nombre la memoria de un personaje condenado a ser recordado por su tristeza.
La calle cambió de nombre. La ciudad cambió alrededor de ella. Pero la historia del Indio Triste todavía permanece entre las páginas de los cronistas y en la memoria del Centro Histórico.
Esta historia forma parte de “La CDMX que nadie cuenta”, una serie de Tele Urban dedicada a recuperar leyendas, relatos y episodios poco conocidos de las calles de la capital.







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Verde puro en la ruta Nevado ValleExtremers / Cortesía

