Skip to content
Buscar

Últimas historias

Programación En Vivo Ciudad

Ruta

Síganos:
0:00 / 0:00

La sagrada obligación a protestar

La columna "De música y otros vicios" es escrita por Antonio Cano.

Ilustración vintage sobre el rock en español y la música de protesta, con guitarras, público y símbolos de resistencia junto a Antonio Cano.

El rock en español como voz de protesta. Una ilustración que acompaña la columna de Antonio Cano sobre Rock en tu Idioma, la inconformidad social y las canciones que se convirtieron en memoria y resistencia en Iberoamérica.

Creada por la IA con indicaciones de Tele Urban

El movimiento Rock en tu Idioma (1983-1997) inicia con el Bienvenidos de Miguel Mateos y muere con el ”Gracias totales” de Cerati, y fue algo más que una estrategia comercial que usó un redescubierto género para llenar estadios, fue también el megáfono de varias generaciones que necesitaban desahogarse. Mientras el anglosajón bailaba plácidamente con el Punk y el New Wave, en Iberoamérica hacer rock era casi un acto de fe y, a menudo, un riesgo real. Entre dictaduras militares, dictaduras perfectas, represión, crisis económicas recurrentes y censura, el rock en nuestro idioma se convirtió en el refugio natural de la disconformidad.

Parte del movimiento de Rock en Tu Idioma no se entiende sin su carga de inconformidad política y social, aunque esto no fuera lo más notorio del mismo. Se tenía la necesidad de gritar lo que los noticieros callaban y lo que los gobiernos de la época intentaban barrer bajo la alfombra. El movimiento tuvo exponentes que a veces veladamente protestaban y los aludidos ni se enteraban. En otras, la burla era menos sutil aunque había que escuchar con oídos muy atentos como con esta rola de Soda Stereo, Dietético de 1984.



El coro con el que cierra la canción gritaba: El régimen se acabó, se acabóóó”. No se refería al fin de la restricción alimenticia sino más bien a la caída del régimen militar de Videla-Massera.

La geografía del descontento

El fenómeno de la protesta iberoamericana era muy diferente al que había surgido con el Punk inglés en los 60-70 y al mismo tiempo tenían coincidencias. La principal diferencia: Cada rincón de nuestra América alimentó su propio discurso de protesta a través del Rock, adaptando la música a las heridas de su propio contexto.

Argentina: Metáforas de Resistencia al autoritarismo

Durante los oscuros años de la dictadura militar y los convulsos años posteriores, la escena argentina tuvo que apelar a la astucia poética para burlar la censura.

Sui Generis: Con Tribulaciones y Juan Represión, Charly García, el rey de los excesos y de la genialidad retrató emotivamente el abuso del poder. En plena dictadura, Los Dinosaurios se convirtió en el himno definitivo de la memoria frente a las desapariciones forzadas.


Representantes importantísimos de esa apasionante vocación de inconformarse y escupirlo a la cara fueron Los Fabulosos Cadillacs: En los 90, cuando los armados ya habían caído, con la democracia ya instalada pero arrastrando injusticias históricas, inmortalizaron Matador con una narrativa vibrante sobre la persecución política y el compromiso social y que sin duda es una de las piezas musicales más clásicas del Rock en Español.

Uno de los pasajes más emotivos y tristes de Matador es: “Resiste… Victor Jara, no calla”, que recuerda el momento en que el cantautor chileno Víctor Jara es asesinado junto a cientos de personas en el estadio de fútbol de Santiago. Antes de su asesinato, lo obligaron a cantar mientras era amenazado con dos rottweiler. Él tocaba con las manos fracturadas a punta de culatazos. Cuando calló, 44 balas.

Chile: El grito del desencanto

Peor que los dictadores argentinos, Augusto Pinochet bañaba en sangre a su espurio régimen diariamente desde el golpe del 11 de septiembre del 73 contra el Dr. Allende. Durante la posterior transición, el rock chileno sirvió como una válvula de escape directa e impaciente. Los Prisioneros: Liderados por Jorge González, fueron la voz sin filtro de la clase trabajadora y de los pocos que alzaron la voz con canciones como El baile de los que sobran con el que retrataron la desigualdad del sistema educativo y la falta de oportunidades, mientras que Why can't we be friends? o Maldito sudaca escupieron contra la xenofobia y el colonialismo cultural. Lo más conocido de ellos fue Tren al Sur de 1990.


El Estribillo “Y no me digas pobre por ir viajando así” es referencia al uso del tren como medio de transporte de las clases populares al ser más económico que los autobuses. Esta pieza se cantó en el contexto del deliberado deterioro de la empresa ferroviaria del Estado durante los 80 en beneficio de las grandes empresas de autobuses.

Capítulo México

Tras la represión de Avándaro y el cerco mediático del régimen del PRI, el Rock Mexicano creció en los hoyos funkys que frecuentemente eran invadidos por policías que a punta de toletazos sacaban a la banda y a los músicos directo a las delegaciones. Su más notable exponente fue El Tri de Alex Lora que con Nuestra Prisión y Abuso de Autoridad, señaló directamente el acoso policial del podrido echeverrismo.


Caifanes con Antes de que nos Olviden rindieron homenaje a los miles de caídos en Tlatelolco en 1968. Aunque se trata de una canción de protesta “descafeinada” para efectos de protesta, no deja de tener esa aura de clamor ante el peor crimen del priato. Recomiendo mucho este emotivo clip no oficial.


Molotov: 1996, el disco ¿Dónde Jugarán las Niñas? llegó a romper todo filtro de corrección política. Con Gimme Tha Power dieron un puñetazo directo a la asquerosa jeta de la corrupción de la clase política… aunque recientemente salieran con la bufonada de: “Recuperemos el país chingón que teníamos”. ¿Entonces?


El Rock como género pierde su columna vertebral cuando se limita únicamente al entretenimiento superficial. La importancia de que existan exponentes críticos dentro del género radica en tres puntos fundamentales:

  1. Es la memoria histórica de los pueblos: Muchas crónicas periodísticas y los libros de historia suelen ser escritos por los vencedores o por las instituciones. Una canción de protesta registra cómo se sentía el ciudadano de a pie en un momento concreto.
  2. Como catalizador comunitario: Cuando miles de personas cantan al unísono una letra que denuncia injusticia, la soledad del individuo desaparece. La música genera cohesión social y conciencia colectiva.
  3. Un género honesto y vivo: El rock nació de la disidencia. Cuando el género se acomoda por completo en las listas de popularidad comerciales y olvida la incomodidad, corre el riesgo de convertirse en un mero adorno estético.

Ustedes disculparán que en tan pocas líneas se tratara de hacer un ejercicio de memoria sobre las rolas de protesta del Rock en Español, pues algo así no merece sólo una columna, sino más bien una o hasta cien tesis enteras. Este movimiento nos enseñó que a pesar de sudar un grotesco comercialismo, también fue capaz de dar cabida al cuestionamiento del poder. Mientras existan arbitrariedades, desigualdad o censura en nuestras sociedades, la voz de un micrófono abierto seguirá siendo la herramienta más honesta para recordar que no todo está bien. Cómo dijo Alex Lora:

“Mientras haya pinches políticos corruptos, siempre habrá Rock”.

Hasta el próximo vicio.

Más para ti