La Ciudad de México tiene una peculiaridad que pocas capitales del mundo pueden presumir: debajo de sus calles existen siglos enteros de historia. Cada excavación en el Centro Histórico parece confirmar que la ciudad nunca terminó de enterrar su pasado.
Quizá por eso una de las historias que más ha sobrevivido al paso del tiempo comienza justo frente al Zócalo.
Dicen que bajo la Catedral Metropolitana existe una red de túneles secretos. Hay quienes aseguran que comunicaban con edificios religiosos, otros afirman que servían para escapar durante tiempos de guerra y no falta quien jura que aún permanecen sellados, esperando ser descubiertos.
Es una historia que comerciantes, cronistas urbanos y guías turísticos han contado durante generaciones. Basta detenerse unos minutos frente al enorme templo para escuchar alguna versión distinta.
Pero, ¿qué hay de cierto?
¿Existen realmente los túneles secretos de la Catedral Metropolitana?
La respuesta corta es: no existe evidencia pública que confirme la existencia de una gran red de túneles secretos como la describe la leyenda.
La Catedral Metropolitana fue construida sobre el antiguo recinto ceremonial de México-Tenochtitlan, uno de los lugares arqueológicos más importantes del país. A partir del hallazgo de la escultura de Coyolxauhqui, en 1978, comenzaron las excavaciones del Proyecto Templo Mayor, que han permitido descubrir templos, plataformas, ofrendas y múltiples estructuras mexicas que permanecían ocultas bajo el Centro Histórico.

Además, el propio Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documenta la existencia de ventanas arqueológicas y vestigios localizados en el entorno inmediato de la Catedral Metropolitana, evidencia de las distintas etapas constructivas del lugar.
Sin embargo, ninguna investigación oficial ha confirmado la existencia de los famosos pasadizos que, según la tradición popular, recorrerían el subsuelo del Centro Histórico.
¿Por qué nació la leyenda de los túneles?
Como ocurre con muchas leyendas urbanas, la explicación probablemente se encuentra en la propia historia del sitio.
La Catedral Metropolitana comenzó a edificarse en el siglo XVI utilizando parte de las piedras provenientes de construcciones mexicas. Con el paso de los siglos se levantaron criptas, cimentaciones, espacios de mantenimiento y complejos sistemas estructurales para sostener un edificio construido sobre el antiguo lago de Texcoco.
A esto se sumó otro elemento: conforme avanzaban las excavaciones arqueológicas alrededor del Templo Mayor aparecían muros, plataformas y antiguas construcciones enterradas.
Para muchas personas, cada nuevo descubrimiento alimentaba la idea de que debajo de la Catedral existía una ciudad completa conectada por túneles.
La realidad es incluso más fascinante.
Debajo del primer cuadro de la capital conviven distintas capas de historia: la ciudad mexica, la ciudad virreinal y la metrópoli moderna, superpuestas unas sobre otras.
Lo que sí existe bajo la Catedral Metropolitana
Aunque la leyenda habla de pasadizos secretos, lo que sí está documentado son diversos elementos históricos.
Bajo la Catedral existen criptas funerarias, antiguas cimentaciones, vestigios arqueológicos y estructuras que han sido objeto de estudios de conservación durante décadas debido al constante hundimiento del suelo capitalino.
Asimismo, el Proyecto Templo Mayor continúa realizando investigaciones en el corazón del Centro Histórico, donde cada temporada de excavación aporta nueva información sobre la antigua Tenochtitlan.
En otras palabras, bajo los pies de miles de personas sí existe un enorme patrimonio histórico… aunque no necesariamente el laberinto secreto que describe la tradición oral.

¿Se pueden visitar los supuestos túneles de la Catedral Metropolitana?
No.
Actualmente no existe un recorrido abierto al público que permita visitar una supuesta red de túneles secretos bajo la Catedral Metropolitana.
Lo que sí puede recorrerse son diversos espacios históricos del Centro Histórico, como el Museo del Templo Mayor y las ventanas arqueológicas que muestran parte de las antiguas estructuras descubiertas por el INAH.
La CDMX que nadie cuenta
Tal vez esa sea la razón por la que esta historia sigue viva.
Porque cada vez que alguien cruza el Zócalo, mira la inmensidad de la Catedral Metropolitana y piensa en todo lo que permanece oculto bajo sus cimientos, resulta inevitable imaginar que, detrás de alguna vieja puerta de piedra o bajo alguna escalera olvidada, aún podría existir un pasadizo esperando ser descubierto.
Quizá nunca aparezca ese túnel del que tanto se habla.
Pero la verdadera sorpresa está unos metros más abajo: una ciudad enterrada por el tiempo que, gracias a la arqueología, sigue revelando fragmentos de su pasado.
Y en una ciudad construida sobre otra ciudad, a veces la historia termina siendo tan extraordinaria como la propia leyenda.






El pago en efectivo seguirá disponible para quienes no utilicen un dispositivo electrónico.




Los autores señalaron que el SARS-CoV-2 continúa evolucionandoPexels
La vacuna Covid puede administrarse junto con la influeza, según el estudioPexels