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6 de Septiembre de 2026

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¿Tus apps te espían? 4 consejos para evitar que recopilen tus datos personales

Cada vez que instalamos una aplicación aceptamos permisos que pueden darle acceso a información de nuestro dispositivo. Revisar qué datos compartimos y limitar los permisos innecesarios puede ayudar a proteger nuestra privacidad.

Hand holding a phone with app permissions request; hooded figure in background.

Debes revisar periódicamente los permisos del teléfono para evitar ser espiado

IA / Cortesía

Las aplicaciones (apps) que utilizamos todos los días pueden convertirse en una fuente importante de información personal. Desde la ubicación y los contactos hasta determinados hábitos de navegación, distintos servicios digitales recopilan datos para ofrecer funciones, personalizar contenidos o dirigir publicidad.

El problema aparece cuando otorgamos permisos sin revisar qué estamos autorizando.


La preocupación aumenta con el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial que funcionan de manera cada vez más integrada con aplicaciones y dispositivos. Esta llamada IA invisible puede pasar desapercibida para el usuario mientras forma parte de procesos de análisis y recopilación de información.

Por eso, antes de aceptar todos los permisos de una aplicación, conviene detenerse unos segundos y revisar qué está solicitando.

¿Qué información pueden recopilar las apps?

No todas las aplicaciones necesitan el mismo nivel de acceso. Una app de mapas, por ejemplo, puede requerir la ubicación para funcionar correctamente, mientras que otras herramientas quizá no tengan una razón evidente para acceder a determinados datos.

Entre la información que puede estar involucrada se encuentran datos relacionados con la ubicación, actividad dentro del dispositivo, contactos y otros elementos que dependen de los permisos concedidos y de las políticas de cada servicio.

El riesgo no necesariamente está en instalar una aplicación, sino en no saber qué estamos compartiendo con ella.

Por eso, revisar periódicamente los permisos del teléfono es una de las medidas más sencillas para recuperar cierto control sobre nuestra información.


4 consejos para proteger tus datos personales

1. Revisa los permisos antes de aceptar

Cuando una aplicación solicita acceso a una función del teléfono, pregúntate si realmente lo necesita.

Si una app pide acceso a la ubicación, cámara, micrófono, contactos o archivos, revisa primero para qué utilizará esa información.

No todos los permisos son indispensables para que una aplicación funcione.

2. Desactiva los permisos que no necesitas

Los permisos pueden revisarse desde la configuración del teléfono. Si una aplicación tiene acceso a una función que no utilizas, puedes retirarlo.

También es recomendable revisar de vez en cuando las aplicaciones instaladas y comprobar cuáles tienen acceso a información sensible.

Menos permisos significa, en principio, menos información disponible para una aplicación.

3. Lee las políticas de privacidad

Aunque suelen ser documentos extensos, las políticas de privacidad explican qué información recopila una aplicación y cómo puede utilizarla.

Antes de instalar un servicio nuevo, vale la pena revisar al menos qué datos solicita, para qué los utiliza y si los comparte con terceros.

No se trata de leer cada línea de un documento legal, sino de saber qué estás aceptando.


4. Ten cuidado con la inteligencia artificial “invisible”

La inteligencia artificial está incorporándose de manera silenciosa a cada vez más servicios digitales.

Por eso, además de preguntarnos qué hace una aplicación, también conviene saber qué funciones de inteligencia artificial utiliza y qué información necesita para ofrecerlas.

La comodidad de tener herramientas que realizan tareas automáticamente no debería significar renunciar por completo al control de nuestros datos.

La privacidad también depende del usuario

La recopilación de datos forma parte del funcionamiento de muchos servicios digitales, pero eso no significa que los usuarios deban aceptar todos los permisos sin revisarlos.

Una buena práctica consiste en hacer una pequeña auditoría del teléfono: revisar las aplicaciones instaladas, comprobar sus permisos y eliminar aquellas que ya no utilizamos. También es recomendable mantener actualizado el sistema operativo y descargar aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales.

La privacidad digital no depende de una sola acción. Es una suma de pequeñas decisiones que pueden reducir la cantidad de información que compartimos.

La próxima vez que una aplicación te pida acceso a tu cámara, micrófono, ubicación o contactos, antes de presionar “aceptar”, pregúntate algo muy sencillo: ¿realmente necesita saber esto de mí? Quizá esa pausa de unos segundos sea una de las mejores herramientas para proteger tus datos.

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