Nadie me lo preguntó, pero…
Cuando me propusieron escribir esta columna, la pregunta no fue qué decir, sino por dónde empezar. Temas sobran. Poder, política, medios, simulación. Pero hubo una pregunta que regresó una y otra vez:
¿Dónde está la derecha política mexicana… y por qué nunca termina de llegar?
De ahí salió esta columna.
Todos dicen que la derecha no conecta.
Que no tiene voz.
Que está borrada del mapa.
Pero ¿y si el problema no es que no la escuchemos… sino que nunca aprendió a hablar sin micrófono prestado?
Hoy la derecha política mexicana no logra construir una narrativa que conecte con la mayoría. Aparece en momentos de crisis, genera expectativa breve y se diluye. No hay proyecto compartido, no hay calle y no hay vínculo sostenido con la gente.
La derecha no está callada por censura: está en silencio porque electoralmente quedó arrinconada y políticamente desarticulada. Cuando pierdes territorio, liderazgo y narrativa al mismo tiempo, el problema ya no es quién gobierna, sino quién dejó de saber para qué quería gobernar.
Mientras tanto, el poder —sin importar color— sigue mostrando el mismo síntoma: una distancia cada vez mayor entre discurso y realidad.
—¿De verdad es un problema ideológico?
—¿O es un problema de comodidad?
Pienso en el futbol. En esos jugadores que brillaron cuando tenían hambre. Giovani dos Santos lo ganó todo muy joven. Nery Castillo parecía imparable. Cuando llegó la fama, algo se rompió. No fue talento. Fue contexto.
Entonces la pregunta incomoda aparece sola:
¿cuántos políticos funcionan igual? Brillan mientras buscan llegar y se desdibujan cuando lo logran.
Aquí entra la parte que incomoda más.
Durante años, buena parte de la derecha no construyó base social: construyó relación con medios. Confundió eco con respaldo. Presencia con apoyo real. Rating con votos.
Y los medios —no todos, pero sí varios— jugaron su propio juego. Televisa, Radio Centro, Grupo Imagen y otros apostaron por pocos comunicadores como rostro de credibilidad. Mientras servían al modelo, eran indispensables. Cuando el modelo cambió, fueron descartables.
No fue censura. Fue negocio.
La derecha creyó que esos espacios eran permanentes. Que alguien más iba a traducirle el mensaje, suavizarle la forma, limpiarle la imagen. Cuando dejó de ser rentable, se quedó sin red… y sin calle.
Por eso, cuando alguien intenta conectar como Alessandra Rojo de la Vega en la Cuauhtémoc la reacción es inmediata, que si las redes, que si el pasado, que si el entorno, que si gobierna en TikTok. No se debate la idea: se intenta romper el vínculo.
Porque el problema no es la ideología.
Es el miedo a perder el control del relato.
Y esto no es exclusivo de la política. Pasa en el deporte, en los medios y en la vida diaria. El primo al que le va bien y se vuelve prepotente. La tía que critica el privilegio hasta que lo alcanza. El patrón se repite.
Tal vez la derecha no está silenciada.
Tal vez solo está desnuda.
Nadie me lo preguntó, pero cuando dependes del micrófono, discurso, o mensaje ajeno, el día que lo apagan descubres que nunca fue tu voz.
si la derecha no logra encontrar su voz, la izquierda, con sus acciones, parece estar perdiendo la suya.
Nadie me lo preguntó, pero cuando los extremos se parecen demasiado, el problema ya no es quién gobierna… sino quién se atreve a recordarnos por qué llegaron.
¿Hablamos ahora de los medios que se dicen críticos, de los opinadores que cambiaron de bando o de la indignación que solo aparece cuando conviene?
Nos leemos en la próxima….








Andrés Manuel López Beltrán, secretario general de organización de Morena. Cuartoscuro.
Luisa María Alcalde, dirigente nacional de MorenaCuartoscuro.
Morena informó que ya supera los 12 millones de personas afiliadas en el país.








Esta será la 98.ª edición de los Premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
La hora de transmisión de la gala principal será en punto de las 18:00 p.m. hora de México. 
Alineación de la Luna, la Tierra y el Sol durante un eclipse lunar (no a escala).Estudio de Visualización Científica de la NASA.