¿Alguna vez te has preguntado cómo se forman los planetas? Aunque parezca un proceso digno de una película de ciencia ficción, la respuesta comienza con algo mucho más simple: diminutas partículas de polvo y gas que orbitan alrededor de una estrella joven.
De acuerdo con una explicación compartida por una experta de la NASA, la formación de los planetas ocurre dentro de enormes discos de gas y polvo conocidos como discos protoplanetarios. Es ahí donde, durante millones de años, la gravedad y las colisiones entre partículas dan origen a nuevos mundos.
El polvo espacial es el primer ingrediente
El proceso de cómo se forman los planetas inicia cuando una estrella comienza a desarrollarse y queda rodeada por un disco compuesto de gas y polvo. En ese entorno, las partículas más pequeñas chocan entre sí y, si las condiciones son adecuadas, permanecen unidas en lugar de separarse.
Con el paso del tiempo, esos diminutos granos de polvo crecen hasta convertirse en pequeños guijarros y posteriormente en rocas cada vez más grandes. Estos cuerpos, conocidos como planetesimales, representan la base sobre la que se construirán los futuros planetas.
No todos los planetas nacen de la misma forma
La NASA explica que el lugar donde se forman dentro del disco influye en el tipo de planeta que llegará a existir. En las regiones más alejadas y frías de la estrella, donde el agua puede congelarse, es posible que se desarrollen los gigantes gaseosos como Júpiter o Saturno.
En cambio, cerca de la estrella, donde las temperaturas son mucho más elevadas, suelen formarse planetas rocosos como Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Aun así, los científicos continúan investigando los detalles de este proceso y reconocen que todavía quedan preguntas por responder sobre cómo evolucionan los sistemas planetarios.
Un proceso que tarda millones de años
La formación de un planeta no ocurre de un día para otro. Según la NASA, este proceso puede extenderse durante millones e incluso decenas de millones de años, mientras los cuerpos celestes siguen acumulando material y despejando su órbita alrededor de la estrella.

Gracias a telescopios como el James Webb y otras misiones espaciales, los investigadores continúan observando discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes, con el objetivo de comprender mejor cómo se forman los planetas y cómo pudo surgir nuestro propio sistema solar.

















